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¿Puede un líder “estar” solo?

por Sánchez-Mota Prieto José el 27 marzo, 2015
Artículos de opinión
Descripción general
Tema

Reflexiones acerca de la así llamada "soledad del líder"

Objetivo

Proponer que el hecho de que un líder se sienta solo no es una consecuencia natural del ejercicio del liderato, sino un síntoma de que le vendrá bien revisar su estilo como líder.
La soledad del liderazgo puede enseñarle acerca de si su estilo es “emocionalmente inteligente” e invitarle a un viaje de descubrimiento y cambio en el que un coach puede ser su mejor aliado.

Tiempo de lectura

3 minutos

Fuente

SÁNCHEZ-MOTA, J., "¿Puede un líder "estar" solo?" [en línea], Jose Sánchez-Mota. Coach, 2015. [fecha de consulta 27 de marzo de 2015]. Disponible en http://www.sanchezmota.com/2015/03/26/puede-un-lider-estar-solo/ (CC BY-SA 4.0).

Créditos

Foto (CC BY-SA 4.0): "Alone" por Behzad No.

Citar artículo

SÁNCHEZ-MOTA, J., "¿Puede un líder "estar" solo?" [en línea], International Non Directive Coaching Society, 2015. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en http://www.internationalcoachingsociety.com/puede-un-lider-estar-solo

No es la primera vez que te hablo de la soledad del líder y de estilos de liderazgo, particularmente aquellos que conocemos como “Liderazgo Emocionalmente Inteligente“.

Hoy, pensando en voz alta, te voy a hablar de esa vivencia subjetiva como una señal de alarma y nos preguntaremos qué se puede hacer a partir de ella.

Porque, realmente y de forma objetiva

¿Cómo puede un líder “estar” sólo?

Si está solo ¿a quién lidera?

Lo que sí que ocurre con cierta frecuencia es que el líder “se siente” solo. Ante esta sensación suelen adoptarse dos tipos de posiciones, aunque caben otras muchas más o menos mixtas o a medio camino entre estas dos:

  1.  Una tiene que ver con un cierto pesimismo del tipo “¿Qué le vamos a hacer? ¡Las cosas son así!” Si conoces mi posición ante este tipo de creencias ya sabrás que no me refiero a la sana aceptación de la realidad como es, antes de ponernos a cambiarla. Esto sería más o menos: “Dado que las cosas son así ¿qué es lo que vamos a hacer?”. Y no es exactamente lo mismo. Lo que esta postura asume con una cierta resignación es que sentirse solo es una especie de “consecuencia natural” del ejercicio del liderazgo.
  2. La otra posición es más proactiva. Se trata de considerar esa vivencia de soledad como un síntoma de que te vendrá bien revisar tu estilo como líder y, particularmente, si tu estilo de liderazgo es “emocionalmente inteligente”.

Algo parecido ocurre con otras emociones desagradables, como las asociadas al estrés. Ya sabemos que el estrés no es bueno y que es infinitamente mejor motivar que estresar. Y también sabemos que no se estresan sólo los ejecutivos de las grandes firmas y, ya sea soledad, ansiedad u otras emociones, podemos preguntarnos con Juan Pedro Sánchez ¿Quién se ocupa de las emociones del pequeño empresario?

Es interesante observar cómo ha llegado a construirse la creencia generalizada de que la soledad o el estrés son vivencias consustanciales con la función empresarial o directiva. Y algo parecido ocurre con los trabajadores por cuenta ajena, ya sea en áreas de producción, de servicios o, quizá más todavía, del conocimiento.

Esta situación y la creencia generalizada que la acompaña pueden tratarse, como hace Juan Pedro Sánchez, desde un modelo de Consultoría que aporta soluciones que permitirán restaurar el equilibrio emocional en la vida de profesionales y empresas.

Y hay otro enfoque, que puede coexistir y ser complementario con el Mentoring o la Consultoría: el Coaching.

De hecho, y tal como afirma Eva López-Acevedo, la soledad del líder encuentra su remedio en el coaching ejecutivo. El coach se convierte en aliado de la mejor versión del líder y fomenta sus propias capacidades de logro aunque, a diferencia de un Consultor o un Mentor, lo hacemos de forma no directiva. Eso hace que el líder por una parte se sienta acompañado, mientras que por otra se sabe plenamente autor de sus propias decisiones y logros.

En conclusión, si decides que la resignación no es tu estilo y eres capaz de ver tu vivencia de soledad como un indicador de que tienes oportunidades de mejora como Líder Emocionalmente Inteligente

¿Qué vas a hacer con eso?

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2 Comentario
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  • Julián
    28 marzo, 2015 at 13:02

    Hola José,

    Buen artículo, y aunque muchos no lo crean, el CND tiene mucho trabajo por hacer con el tema del Liderazgo, y una relación muy directa con él.

    Supongo que en este artículo, cuando te refieres a la soledad del líder, entiendo que te refieres al alto directivo, gerente, CEO…etc…ya que el Liderazgo en sí, es una relación del sistema, por lo tanto, se puede respirar Liderazgo por todas partes, pero creo que tu artículo no está enfocado a este tipo de Liderazgo.
    Yo parto de la base de que se debería distinguir a un Líder de un Directivo, Mando, Jefe, etc…pero este no es el momento de desarrollar sobre esto. Actualmente llamamos Líderes a todo el que tiene el poder de mandar, y esto no es así.

    He tenido la suerte de empezar desde muy abajo en la Industria, y esto ha hecho que me he relacione con todo tipo de Líderes; desde el líder operario, pasando por el líder mando intermedio y acabando con el líder “de arriba” de la Organización; Directores Industriales, Directores de departamento, etc…

    Tenemos dos formas de desarrollarnos como Líderes:

    1.- La forma natural, que es cuando la gente te elige para que les guíes, y te DAN ese Liderazgo para que lo gestiones. Muy dado en cafeteras, y fuera del ámbito empresarial.
    2.- La forma impuesta, que es cuando te colocan en un puesto en el que tienes que dirigir un departamento o una empresa sin que ninguno de los miembros de tu equipo te hayan elegido. Esta forma es la habitual en el ámbito empresarial.

    Siempre he pensado que la soledad de Líder, en la mayoría de ocasiones, es elegida por el mismo. Estoy convencido de que esta soledad, viene dada por el carácter del Líder de turno; su educación, su experiencia…etc

    Me he relacionado con Líderes que bajan a dar la mano a los operarios, y les preguntan cómo les va la vida; y también me he relacionado con Líderes, que no se relacionan con nadie porque que piensan que pueden perder su autoridad, ya que ven como una señal de debilidad el bajar a relacionarse con los ” de abajo”.
    Aunque esta última, es una conducta que respeto, no lo comparto; soy mas de los primeros.

    En mi trabajo actual, como técnico de organización de planta, me relaciono directamente con el Director Industrial de Planta, es decir, le reporto a él directamente, y esto ha hecho que haya tomado conciencia, de que no solo interviene la conducta del Líder a la hora de esta soledad que tú comentas, sino también la información que maneja.

    Aunque mi Director Industrial, sabe que fuera de la empresa me desarrollo como Coach, no me “utiliza” con ese fin directamente, pero yo me doy cuenta de que indirectamente, sí me “utiliza” como Coach, lo cual me encanta aunque no se lo expreso.
    La información que posee un profesional de ese nivel en la escala jerárquica de la Organización, no puede ser compartida con nadie, mejor que con un coach no directivo. Este tipo de Líderes, se abren mucho más con alguien que solo escucha y pregunta, que con alguien que pretende solucionarle los problemas continuamente.
    La posesión de esa información que no puede ser compartida con cualquier colaborador, es la que hace que el Líder en ocasiones se sienta solo.
    Una persona que ha llegado ahí arriba, “no necesita consejos”, (lo pongo entre comillas porque quién no necesita un consejo de vez en cuando); suelen ser profesionales muy bien preparados. Lo que necesita es que le escuchen y le hagan pensar y reflexionar, para que mejore lo que ya le ha funcionado, es decir, que encuentre su excelencia profesional.

    Esa es la soledad del Líder, la información que manejan y el nivel de confidencialidad que necesitan, y nosotros con el CND, podemos ayudarles a que la sobrelleven, y la transformen en un potenciador, que mejore su carrera profesional.

    Saludos y gracias José.
    El Liderazgo al igual que el Coaching, son los dos temas que más me apasionan. Porque el Coaching no directivo, es la mejor forma de potenciar el auto-liderazgo, y el liderazgo inter-personal.

    Un abrazo desde Barcelona.

    • 28 marzo, 2015 at 13:52

      Hola, Julián.

      Coincido contigo en que los conceptos de jefatura y de liderazgo tienen un buen rato de conversación. De hecho, ya la empezaron los clásicos cuando diferenciaban “potestas” de “auctoritas” en una línea de pensamiento muy cercana a la que señalas en tu comentario.

      Mis reflexiones se enmarcan en un terreno muy subjetivo: son acerca de quienes “sintiéndose líderes” (lo sean o no) “se sienten solos” (lo estén o no). Exploran, por tanto, cómo puede(n) construirse esa(s) vivencia(s) subjetiva(s) y a través de qué preguntas podría abrirse el proceso de su “deconstrucción”. Enfocado así, podría dar igual si esa vivencia se da en un pequeño sistema o en una gran organización.

      Obviamente, visto desde fuera, no es lo mismo. Las consecuencias “objetivas” en un gran sistema pasan por multiplicadores de potencia mucho mayor que, por ejemplo, en una pandilla de adolescentes en su barrio.

      Me parecen muy interesantes los ejemplos que pones desde tu experiencia. Tal como yo los leo, me parece que subrayan cómo “la jefatura” se mueve más en el orden de lo explícito, mientras que “el liderazgo” o el CND (cada cual en su espacio propio) permiten la construcción y mejoramiento compartido del conocimiento tácito, en espacios a los que la jefatura no puede, aunque quisiera, acceder. Sobre algo parecido reflexionaba hace unos meses en una entrada de mi blog que titulaba “El líder-coach y el coach del líder”: http://wp.me/p3LQ3D-i1

      Muchas gracias, Julián, por tu aportación que abre interesantes espacios en los que hacernos preguntas fértiles.
      Un abrazo desde Úbeda.

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