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La taza de café mágico ¿Gusta usted?

¿Es la esencia de la vida equiparable a un sorbo de café?
por Molins Jaime el 3 agosto, 2017
Jugoso
Descripción general
Tema

Fundamentos éticos y la esencia del coaching

Objetivo

Comparar la experiencia de degustar café con la de vivir un proceso de coaching no directivo.

Tiempo de lectura

5:30 minutos

Créditos

Foto Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0): "coffee" de Rafael Saldaña.

Citar artículo

MOLINS, J., "La taza de café mágico ¿Gusta usted?" [en línea], International Non Directive Coaching Society, 2017. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en
http://www.internationalcoachingsociety.com/la-taza-de-cafe-magico-gusta-usted/

PremiosJugosoOriginalDe gran valor

Hace algunos días, me encontré con información que decía que para aprovechar de manera óptima los beneficios del café, siempre lo más adecuado es tomarlo solo y sin azúcar. Se dice que “no hay duda que la mejor forma de disfrutar de las cualidades, propiedades y beneficios del café es tomarlo solo” y en mi corta experiencia y escasos conocimientos acerca de este fruto, he preferido disfrutarlo últimamente sin adherirle ingredientes extras, nada de productos lácteos ni algún tipo de endulzantes, ni artificiales ni naturales, y para ser honestos ¡me ha llegado a encantar!

Es muy probable que las papilas gustativas de cada persona se hayan venido educando de acuerdo a aquellos hábitos alimenticios así como a sus preferencias particulares para degustar esta tan popular bebida, aunque es indudable que los más ilustrados en la materia que residen desde las zonas altas del Valle del Cauca en Colombia hasta las abundantes y prósperas tierras Veracruzanas en Coatepec, sugieren deleitarse con la esencia natural e inmaculada obtenida a partir de sus granos. Y bien, que si de esencia estamos hablando ¿Cuál será la esencia de la vida misma?
Te comparto que hace ya algunos años que he dedicado gran cantidad de mi energía (refiriéndome a ella en sinónimos como tiempo, dinero y esfuerzo) en aprender las destrezas de una disciplina de acompañamiento que me prometieron ser la más efectiva y eficiente hacia la materialización de cualquier futuro que un hombre pudiera imaginar, le decían coaching (aunque se pronunciaba con u) y fue allá a mediados del 2008 desde donde tuve mi primer acercamiento con esa actividad la cual descubrí como fascinante. Comencé a practicar y volver costumbre el hacerme preguntas, cada vez más interesantes y retadoras, entre ellas estuvo aquella que te compartí: ¿Cómo encontrar la esencia de la misma vida?
Es hasta ahora, casi a 9 años de distancia y durante este último fin de semana del último del mes de Julio de 2017 cuando facilité el tema de la atención fenomenológica y el epojé, ese arte que representa suspender los juicios hacia con cualquier evento, persona o suceso que acontezca en mi realidad y que representa una habilidad que nos aleja cada vez más del sufrimiento que conlleva la constante suposición de lo que no pasó, no está pasando ni pasará.
Fue el redactar este breve articulo lo que me hizo caer en la cuenta que en pocos meses llegaré a cumplir una década dedicada a descubrir, desarrollar, practicar y proponer mejoras en este pequeño pero majestuoso fragmento del abundante ámbito de lo que se clasifica como “desarrollo humano”. Traducido en lenguaje emocional, es el entusiasmo el que ha ido en un ascenso constante cuando me he dedicado a poner mi atención y enfoque hacia con lo que considero ser un área tan extensa y misteriosa como tan deslumbrante: El coaching y el camino que esta disciplina presupone construir hacia descubrir la esencia que nos hace ser humanos.
Es durante estos últimos días que admito haber estado pensando mucho (y cabe mencionar que es gracias a GROW que lo hago cada vez mejor) para llegar a la conclusión de que, si comparásemos al grano del café en su mayor pureza posible con un proceso de ayuda terapéutica, esta última debería ser semejante a la experiencia de disfrutar una espléndida y exquisita taza del extracto de una molienda de los granos más finos, habiendo sido transformados en un elixir digno de los paladares más exigentes. Dime querido lector ¿no sería acaso un verdadero deleite que pudiéramos comparar ambas experiencias? Me atrae la idea de imaginar que de ambas maneras debe existir una profunda intimidad, un ínfimo pero poderoso roce con lo inherente.
Si nos referimos a la bebida, y si fuera posible percibir el contacto del cálido y semiespeso líquido que durante la odisea de acercar el recipiente que lo conforma hacia colocarlo apenas por debajo de la nariz, y este tocara al unísono la punta tanto de la lengua como del labio superior de una boca expectante provocando una placidez amarga ¿porqué no esperar que sea el coaching, del otro lado, una experiencia equiparable a contactar con la calidez y regocijo que promete el descubrir y contactar con la esencia de nuestra naturaleza divina?
Es desde que tengo 3 añitos, que me he vuelto un apasionado practicante de las experiencias deportivas, tanto por herencia como por personalidad, y es esta última una tan curiosa como competitiva que me hizo adentrarme en temas humanos de manera cada vez más profunda. Recuerdo que desde mi lejana infancia me gustaban las historias de héroes de ficción, los asuntos relacionados con magia e ilusionismo, la propuesta metafísica y por supuesto, entre mayor edad ganaba, más interés advertía en todo lo relacionado con asuntos filosóficos, lo cual se volvió materia de indagación profunda al pasar varios años aprendiendo la maravillosa profesión de arquitecto. Ha sido durante mis últimos pasos del camino cuando se atravesó eso llamado coaching que amalgamaba de manera homogénea mis actividades favoritas: la curiosidad, la creatividad y la competitividad.
Recuerdo haber comenzado ese camino en 2010 como un hombre ingenuo, valiente y perseverante, aunque innegable es que dicho caminar ha estado lleno de aventuras, me he mantenido siempre bajo la consigna de que “es bueno errar para mejorar”; por lo que en 2015 llegó el momento en el que tuve que elegir de entre todas las formas, maneras, escuelas, corrientes y estilos de “ejecución” de eso a lo que se le conocía como coaching. Fui entendiendo que así como a muchas personas les gusta el café (algunas tantas lo prefieren tomar acompañado y en diversas presentaciones: desde el espumoso capuccino, el moka empalagoso, el helado frapuccino, el cortado expreso, el predilecto latte, el sofisticado macchiato entre muchas otras combinaciones) es también frecuente que a otras tantas les puede atraer la práctica de un coaching con raras combinaciones y mezclas eclécticas.
Tanto en temas cafetaleros como de coacheo, comprendí que cada experimentador se jactaba como un orgulloso apropiado de inventos nuevos, concebía algo que parecía favorecerle y concluía en hacer de ese su mejor producto para la venta y comercialización, comprendo que en nuestra comunidad aplaudimos el hecho de volvernos manufactureros, comerciantes acreedores de monedas, credenciales y títulos jerárquicos al inventar combinaciones, muchas veces sin la consciencia clara por pagar precios altos al ir desvirtuando las causas, adulterando las raíces, corrompiendo orígenes y falsificando esencias.
Como muestra, te invito a que compruebes lo que ocurre hoy en día cuando al buscar profesionales del coaching, tanto en el internet como en cualquier evento de redes laborales (networking), se pierde cada vez más la sorpresa al encontrar una tremenda cantidad de interpretaciones que se han hecho de esta bella y nada antigua profesión. Tomemos en cuenta que, si bien sus orígenes se remiten al lejano oriente por los taoístas y en occidente por los socráticos como aquellos que iniciaron esta aventura del autoconocimiento, el resultado es hoy la propuesta Humanista NoDirectiva que emerge como consecuencia de ser la única abanderada contemporánea que reclama por la inocuidad y respeto irrestricto de las cualidades que nos hacen ser humanos: la Libertad, la Consciencia y la Responsabilidad.
No dudo que cada una de esas opciones, tanto de café como de coaching, otorguen su respectiva complacencia a los tan variados gustos y exigencias, recordemos el adagio que dice que en gustos se rompen géneros, sin embargo son las ganancias las que debemos resaltar y en aquello en lo que debemos enfocarnos, aclaro que mi pretensión es cualquiera menos desvalorizar la preciada libertad de elección que tenemos como seres humanos, pero lo que si es innegable es que, si la pureza (ya sea del café como de cualquier otra profesión) merece toda nuestra honra y apreciación, ¿para que disfrazar su belleza, estropear su autenticidad, adulterar su aroma y ocultar su naturaleza tácita?
Por cierto, la respuesta a mi pregunta inicial ha sido revelada: La esencia de la vida se resume en abrazar el presente, lo real, lo perenne, lo manifiesto desde lo más profundo del corazón. Cada vez que yo trato de agregarle sabores, colores, texturas y ornamentos, no podré percibir la sabiduría que esconde la simpleza. Deleitemonos pues con lo que es, sin cambiarlo, sin alterarlo ya que solo aceptándonos podremos transformarnos.
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Molins Jaime
MÉXICO // Nacido en Guadalajara, México desde 1976 y descendiente de Catalanes. Mi pasión por los deportes y el dibujo durante mi infancia y juventud me acercaron a combinar la profesión de futbolista y arquitecto hasta la primer década de este milenio. A partir de 2010 elegí dar un giro a mi trayectoria fascinado por la posibilidad de un cambio de consciencia global y encontré en el Coaching la mejor opción para hacer de mi vida una dedicación completa para desarrollar las teorías filosóficas en la práctica durante el eterno presente. Me autonombro "Entrenador de Magos" cuando, al ser un ferviente admirador del potencial humano, considero que todos somos magos al crear nuestra realidad todo el tiempo; defino crear como la consecuencia inexorable de nacer Libresponsables (elegir nuestro camino), Conscientes (Saber que aprendemos) y Creativos (La imaginación y capacidad de resolver problemas).
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