Integración sintética del marco metodológico del Coaching No Directivo
Anterior
ALEATORIO
La solución puede llegar más tarde
Siguiente
Artículos de opinión

La Pregunta Poderosa, más Inocente que Poderosa

por López González Julián4 febrero, 2015

En Coaching, no todas las preguntas son poderosas, (por lo menos es lo que yo opino), aunque sí es cierto, que la esencia del Coaching es hacer preguntas; pero es distinto hacer preguntas, que hacer Preguntas Poderosas.

No sé si le pasará a otros compañeros, pero a mí no me resulta nada fácil el lanzar Preguntas Poderosas, porque hay que estar muy pendiente de qué dice el Cliente en todo momento, y cómo lo dice. Por eso los Coaches no directivos, no tenemos tiempo ni de juzgar, ni de pensar en posibles soluciones. Hay un trabajo de Observación y Escucha muy importante.

Desde mi punto de vista, la Pregunta Poderosa, es aquella pregunta que activa de forma automática, la parte creativa del cerebro de un Cliente.

Es una pregunta que tiene una respuesta que se debe buscar, no se puede contestar sin un tiempo de reflexión previo; sin un esfuerzo.

Metafóricamente, la respuesta a una Pregunta Poderosa, no se encuentra en la senda ya conocida por el Cliente, sino que se encuentra buscando campo a través por esa zona que aún está virgen.

De ahí la potencia de un proceso de Coaching no directivo. El Cliente no tiene todas las respuestas a mano, como en una conversación del día a día. Por eso una buena sesión de coaching, puede llegar a ser agotadora, tanto para el cliente, como para el Coach.

Pongo un ejemplo real de uno de mis procesos:

Una pregunta típica con feedback previo:

El Cliente:

  • …me he dado cuenta de que no sé lo que quiero…

Feedback Espejo:

  • …te has dado cuenta de que no sabes lo que quieres…

Pregunta típica necesaria:

  • …¿cómo te hace sentir ese descubrimiento?

Es una pregunta muy necesaria, pero “fácil” de contestar, porque un Cliente en la mayoría de ocasiones sabe cómo se siente en ese momento…ya sea confuso, raro, como un idiota, etc…En este caso en concreto, el Cliente me contestó…”Me siento como un idiota”…

Aquí quiero hacer un inciso para aportar un punto de vista que me parece importante, más que interesante:

“Mi opinión personal, es que en casos como este, no sería beneficioso para el Cliente, que el Coach se apartara del modo profesional, y sacara su lado más humano y bondadoso, e hiciera un comentario como el siguiente:

  • …”Pero…¿por qué dices esas cosas de ti?…Tú no eres un idiota…no te imaginas la de grandes cosas que puedes hacer en la vida…¡vamos anímate!…”

Principalmente, porque el Coach está para sacar lo mejor de su Cliente, no para tirarse por el barranco con él. Y esto es muy importante.

Hay ciertas formas de ayudar/motivar, (con toda la buena Fe), que perjudican más que ayudan.

Esta forma de actuar por parte de un Coach, puede generar un efecto negativo en el Cliente, (hablando en términos de eficacia del Coaching), ya que puede activar una conducta victimista, y el Cliente podría entrar en un bucle negativo, y acabar tomando al Coach por un hombro en el que llorar en cada sesión”

Sé que se hace, y lo respeto, pero no lo comparto.

Después de este inciso continúo…

Continúa la conversación con lo que para mí es una Pregunta Poderosa, con feedback previo:

El Cliente:

  • …me siento como un idiota por no saber lo que quiero…

Feedback Espejo:

  • Te sientes Como un idiota por no saber lo que quieres…

Pregunta Poderosa:

  • ¿Y cómo crees que un idiota, puede conseguir saber lo que quiere?

Aquí ya es más complejo responder; hay que pensar…y después de un tiempo, la respuesta quizás sea una toma de conciencia, como pasó en este caso:

El Cliente:

  • …hombre…tanto como un idiota, no…solo es una forma de hablar…

La pregunta ni siquiera fue contestada, pero facilitó al Cliente, la toma de conciencia de que realmente no era un idiota, y de que quizás estaba exagerando un poco.

Esto es lo que debería buscar un Coach, no el compadecerse de su Cliente

Pero también se puede dar el caso de que el Cliente responda un …”no lo sé…” ya que esta pregunta en sí, solo fue una pregunta sin juicios, enfocada al discurso del Cliente, sin intención ninguna de que fuera poderosa; es más, se podría decir de ella, que no tenía mucho sentido, pero el Cliente con su toma de conciencia, la convirtió en poderosa; hizo bien su trabajo.

Para mi, la Pregunta Poderosa no siempre tiene que facilitar una respuesta jugosa, ni tiene que ser una pregunta espectacular. La Pregunta Poderosa, es solo una pregunta inocente, relacionada con el discurso del Cliente, que se lanza para despertar algo en él, para que de un modo u otro, le facilite un crecimiento natural desde adentro, hacia afuera.

Y ahora que estoy terminando de escribir el artículo, he tomado conciencia de que roza la incoherencia el decir que un Coach lanza Preguntas Poderosas, más que nada, porque realmente es el Cliente con su toma de conciencia, quien convierte una simple pregunta, en Pregunta Poderosa.

Descripción general
Tema

Las Preguntas Poderosas en Coaching

Objetivo

Hacer pensar a otros profesionales del Coaching, en relación al nacimiento de las Preguntas Poderosas. ¿Realmente las lanzamos intencionadamente, o las crea el propio Cliente?

Tiempo de lectura

4:30 minutos

Fuente

Originalmente publicado en: LÓPEZ GONZÁLEZ, J., “La Pregunta Poderosa, más Inocente que Poderosa” [en línea], Reflexión-Acción: Fly but keep the feet on the ground, 2014. [fecha de consulta 4 de febrero de 2015]. Disponible en http://www.reflexion-accion.com/la-pregunta-poderosa-mas-inocente-que-poderosa/

Créditos

Foto (CC BY 4.0): "Ao Abismo, Com Carinho" de jeronimo sanz

Citar artículo

LÓPEZ GONZÁLEZ, J., “Las Preguntas Poderosas, más Inocentes que Poderosas” [en línea], International Non Directive Coaching Society, 2015. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en http://www.internationalcoachingsociety.com/la-pregunta-poderosa-mas-inocente-que-poderosa/

¿Qué te ha parecido?
Excelente
7%
Muy bueno
64%
Bueno
14%
Regular
0%
Malo
0%
Muy malo
14%
López González Julián
ESPAÑA // Julián López es Coach No Directivo, especializado en procesos individuales de autoaprendizaje; socio fundador del OCCi, (Organismo Certificador de Coaches Internacional) y Coach adherido a la International Non Directive Coaching Society.
2 Comentario
Deja tu comentario
  • 5 febrero, 2015 at 12:36

    Es interesante ver que, para mantener la ilusión de que “nos entendemos”, podemos cosificar procesos complejos y darles un nombre sobre el que puede que ya nunca más nos interroguemos. Pasa con “feedback” y nos hacemos la ilusión de que podemos “darlo”. Bueno, podemos dar “información acerca de resultados”; el que el cliente lo convierta en feedback ya es cosa suya. Pasa también, como muy bien señalas, con las “preguntas poderosas”; como si el poder viniera de la fábrica del preguntador.
    A mí, las que más me gustan son las que no han sido planificadas como tales. Esas que nacen de la intuición en un espacio de presencia compartida, en el que estoy escuchando tan en el mundo del otro como soy capaz de estar. Esas preguntas que alcanzan su poder después de hechas y que puede que me sorprendan a mí tanto como a mi cliente.
    Gracias por esta entrada.

  • Julián
    5 febrero, 2015 at 19:54

    Gracias por tu aportación José,

    Estoy totalmente de acuerdo contigo tanto en relación al feedback como en relación a las preguntas:

    – EN RELACIÓN AL FEEDBACK.- porque es cierto que el feedback tradicional, no deja de ser una opinión personal que tiene relación con el acto que ha llevado un Cliente u otra persona. Y esto no deja de ser una percepción basada en las creencias y en las experiencias de quien aporta ese feedback. Por lo tanto el Cliente puede hacer lo que quiera con él; aceptarlo, o rechazarlo; sentirse bien con él, o sentirse mal, con lo que podemos correr un riesgo de pérdida de confianza.

    Por eso los coaches no directivos, aportamos a nuestros Clientes el Feedback Espejo, o el Espejar; que está basado en repetir lo mismo que ha dicho el Cliente, con sus mismas palabras, (verbal), con los mismos movimientos, (no verbal), y con la misma velocidad, volumen, tono y timbre, (paraverbal). Esto hace que el Cliente se vea reflejado como en la escena de una película, segundos después de su intervención, pero en otro cuerpo.
    Aquí no hay opción de aceptar, o no aceptar; sí de sentirse bien o mal, cuando se escuche a sí mismo. Igual que en la conversación del artículo relacionada con mi experiencia, donde el Cliente no pudo reprocharme que yo le llamase “idiota”…se lo dijo él mismo, y tomo conciencia de que había sido demasiado duro consigo mismo.
    Es como cuando estás visualizando el video de la boda a la que asististe, y tú estás con dos copas de más; sientes vergüenza de las cosas que hacías; o por el contrario, te sientes feliz al verte tan contento…Este tipo de feedback hace el mismo efecto; lo hacemos para facilitar la toma de conciencia sin un punto de vista por parte nuestra, sino desde lo que está ocurriendo en ese momento. Los coaches no directivos, no gastamos tanta energía en el feedback, como otros coaches. Pero sí es cierto que nos dejamos esta energía escuchando, observando y preguntando. Aquí gastamos mucha.

    – EN RELACIÓN A LAS PREGUNTAS.- te puedo comentar que llevo apenas cuatro años desarrollándome como Coach No Directivo, (soy un novato hasta la médula), pero llevo aproximadamente dos décadas escuchando a Clientes, y te puedo asegurar que en el momento en que uno se pone a pensar en dar una respuesta concreta, o en lanzar una pregunta, deja de prestar atención a quien tiene enfrente.
    Por eso defiendo que la pregunta poderosa, se convierte en poderosa cuando el Cliente lo decide, ya que si yo pensara en lanzar una pregunta poderosa, pasarían dos cosas:

    1.- ¿De dónde me viene a mí, que esa pregunta que yo creo que va a ser poderosa, va a impactar en el Cliente en relación con lo que está explicando? ¿en qué me baso?…¿en una de mis experiencias pasadas?…Pues si es así ya estoy fallando, porque los coaches no directivos, no transferimos conocimientos ni experiencias; ya sea directamente aconsejando, o lanzando preguntas intencionadas y/o dirigidas. Te pongo un ejemplo:

    El Coach, (dirigiendo):

    – ¿Has probado a pedirle ayuda a tu superior?; ¿te gustaría probar con el deporte?…

    El Cliente:

    – “¡¡¡Claro…no se me había ocurrido…gracias!!!”, (esto genera dependencia, la próxima vez te esperará a que le aportes algo al mínimo esfuerzo)…
    o
    – “¡¡¡no gracias…no me gusta esa idea!!!, (genera posible pérdida de confianza)

    2.- El tiempo que transcurre desde que me propongo lanzar una pregunta, (que desde mi punto de vista deba ser poderosa), hasta que elijo que pregunta lanzar, ha pasado un tiempo en el que estoy perdiendo mi foco…el Cliente

    Saludos y gracias de nuevo José.

Escribe tu comentario

Fuentes por Google Fonts. Íconos por Fontello. Créditos Aquí