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Integración sintética del marco metodológico del Coaching No Directivo

Epílogo de "Arte y ciencia del coaching", 2012
por Ravier Leonardo4 febrero, 2015

En el último capítulo hemos explicado porqué para evitar la mala praxis en coaching resulta imprescindible conocer la historia, filosofía y esencia del coaching no directivo, y respetar la individualidad y libertad humana indiscriminadamente. Para ello, es necesario que todo coach integre en su práctica del día a día el marco metodológico de la no directividad en todos sus procesos de coaching. Dicho marco queda determinado por el marco histórico, teórico y ético de la profesión representado en el Gráfico 58, y que explicamos brevemente a continuación.

En gran medida, sintetizando la primera parte del libro, los coaches utilizamos el método mayéutico (Sócrates) para conseguir que nuestros clientes aprendan por sí mismos (Platón), entendiendo que la propia naturaleza humana es teleológica (Aristóteles), es decir, que siempre e indefectiblemente se orienta a objetivos (conscientes o inconscientes). Dicho proceso lo centramos en la subjetividad del individuo como eje fundamental de la existencia (Existencialismo), y lo hacemos a través de una escucha fenomenológica (Fenomenología) que implica no emitir juicio alguno, consiguiendo que la esencia de las cosas (cliente y sus circunstancias) se aclaren ante su propia y particular mirada, reflejándole lo que ocurre en él y fuera de él, sin dirigir el contenido, y sin transferir conocimientos o experiencias sobre sus asuntos tratados (Carl Rogers).

Todo ello se aplica a todo el campo de aprendizaje y mejora del desempeño tales como el deporte, empresa y educación, reconociendo y gestionando el “juego interior” (Tim Gallwey) que todos los seres humanos poseemos, y donde la esencia de todo este proceso consiste en disminuir las interferencias psicológicas y externas, y aumentar el potencial interior y las oportunidades externas, para aumentar el desempeño, conseguir objetivos, resolver problemas o simplemente ser más felices en la vida, tal y como nuestros clientes lo entiendan.

En pocas palabras, a través del marco histórico (punto 1 del gráfico 58) podemos percibir y comprender cómo el coaching ha conseguido sistematizar un proceso de ayuda esencialmente no directivo que no fue creado por una persona ex-novo, sino que fue evolucionando y perfeccionándose espontáneamente a lo largo de la historia hasta nuestros días [203]

La esencia no directiva representada en el marco histórico está integrada en el marco teórico del coaching (punto 2 del gráfico 58). En dicho marco, distinguimos tres elementos fundamentales que aportan coherencia teórica al proceso. Estos son: los principios del coaching (descritos y desarrollados en la segunda parte del libro), las competencias o habilidades del coach, y un modelo objetivo como abstracción imprescindible para realizar sesiones y evaluar, supervisar y mejorar las técnicas o herramientas utilizadas durante los proceso de coaching.

1. Coaching No Direcitvo_2

Los principios [204] nos permiten entender que en todo proceso de coaching nuestros clientes necesitan elevar sus niveles de conciencia y asumir sus responsabilidades ante sus propias circunstancias. Para ello, resulta imprescindible que nuestros clientes quieran conseguir aquello que se proponen (el coaching no entra dentro del paradigma de la obligación o imposición, sino dentro de la necesidad y aspiración) y crean que pueden hacerlo desde sí mismos poniendo en marcha todo su potencial creativo.

Las competencias del coach son uno de los aspectos más importantes a la hora de ejercer un coaching eficiente. En coaching, dichas competencias deben ser coherentes con el principio histórico-filosófico de la no directividad, y desde éste responder a los principios fundamentales antedichos.

A estas alturas, por tanto, debería resultar claro y evidente que cualquier acto o intervención por parte del coach que atente contra la esencia no directiva del proceso, será un acto incoherente, ineficiente y potencialmente peligroso para la relación de coaching. [205]

Es por ello que determinar claramente cuáles son las competencias del coach, y cómo se deben aplicar en la relación, forma parte esencial del buen coaching.

En este sentido, hemos mencionado a lo largo del libro algunas de las principales asociaciones nacionales e internacionales que han procurado establecer dichas competencias en base, principalmente, a las experiencias de los propios coaches en ejercicio (algunas de ellas, como ya hemos comentado, las han cambiado últimamente). Sin embargo, cualquiera que compare el resultado y conclusiones a las que llegan unas y otras, verá que aún queda mucho por reflexionar, aclarar y definir.

Sin embargo, desde la coherencia metodológica de la no directividad, y los principios rectores del coaching, he llegado a la conclusión de que existen solo cuatro competencias o meta-competencias que el coach profesional debe dominar:

➢ Escuchar
➢ Observar
➢ Preguntar y
➢ Espejar [206]

Respecto al modelo objetivo de coaching, hemos mencionado y descrito, en este libro, tres acercamientos (GROW, OUTCOMES y ACHIEVE, comparados sintéticamente en al Gráfico 57, página 275).

Sin embargo, tal y como adelantamos en una de las siete puntualizaciones del prefacio (ver páginas 19 y 20), ya no resulta correcto hablar de “modelos”, sino más bien de una descripción científica de la realidad intrínsecamente humana, donde cualquier modelo, indefectiblemente, deberá contener las categorías de acción descritas por la praxeología (ciencia de la acción humana [207]). Desde ella, las sesiones y procesos de coaching adquieren un marco teórico científico de inmenso valor para analizar, supervisar y mentorizar sesiones y procesos de coaching.

Finalmente, la coherente integración histórico-teórica del coaching debe poder aplicarse en todas y cada una de las sesiones y procesos de coaching para garantizar su eficiencia dentro de un marco ético que vele, permanentemente, por el respeto irrestricto de nuestros clientes (punto 3 del gráfico 58) .

Un coach profesional debe poder estar preparado y tener los conocimientos suficientes para aplicar la esencia no directiva del coaching (marco histórico-teórico) independientemente de si está trabajando con un individuo, grupo, equipo u organización. A medida que el número de coachees (individuos o clientes directos) aumenta, los procesos se van haciendo más complejos y los coaches deben estar aún más preparados para abordarlos para no alterar la esencia y razón de ser del coaching.

Por tanto, y como conclusión final, afirmamos que el marco metodológico del coaching está determinado por la evolución espontánea del proceso de ayuda no directivo (punto 1 del gráfico 58) que queda fundamentado en un cuerpo teórico-científico representado por la intersección de sus principios, competencias y modelo objetivo praxeológico (punto 2), y que todo ello debe aplicarse en cualquier proceso de coaching, sea individual, grupal, de equipos u organizativo (punto 3), si lo que buscamos es un coaching coherente (teóricamente validado), eficiente (empíricamente contrastado) y ético (inocua [208] para quienes se someten al proceso).

 


[203] En el punto 1 del Gráfico 58 representamos dicha evolución espontánea del proceso de ayuda no directivo a través de tres hitos históricos fundamentales: La Mayéutica de Sócrates, la metodología y esencia de la Psicología Humanista y el Juego Interior de Tim Gallwey.
Uno de los puntos de inflexión más importantes para el desarrollo de la no directividad fue la investigación y aplicación de El Juego Interior (The Inner Game), donde Tim Gallwey, de manera sencilla (pero no simple), consiguió mostrar la relación directa entre el desempeño exterior y los procesos psicológicos internos (primero en el deporte y luego extendiéndose, a través de sus discípulos –John Whitmore, Graham Alexander, Alan Fine, Myles Downey y otros que están surgiendo actualmente–, a otros ámbitos del aprendizaje humano, como son la empresa, las artes y la educación).

[204] Los principios “Conciencia”, “Autocreencia” y “Responsabilidad” los he sintetizado como “Método CAR” (por sus reglas mnemotécnica), donde a su vez “car” significa “coche” en inglés (origen etimológico de la palabra “coach”, según hemos explicado en las páginas 93 y 94).

[205] Nos referimos aquí a cualquier cosa que el coach haga durante las sesiones o procesos de coaching, en los que dirija al cliente, aporte o sugiera soluciones u opciones, y/o transfiera experiencias, ideas o conceptos propios a sus clientes.

[206] Debo mencionar aquí el trabajo que hemos estado haciendo, durante estos últimos años, en el Organismo Internacional Certificador de Coaches Profesionales (OCCI) junto a destacados coaches españoles con quienes hemos acordado, entre otras cosas, la importancia de que los coaches manejen con maestría estas cuatro competencias, o meta-competencias, en sus sesiones de coaching, para garantizar el éxito de las mismas. La única diferencia entre aquellas, y las que propongo, es que allí lo que yo defino como “espejar” se ha descrito como “feedback descriptivo”, y donde, si bien ambas hacen referencia al mismo concepto, considero que la palabra “feedback” tiene connotaciones opuestas a la esencia no directiva, y queda mejor reflejado y definido bajo el concepto “espejar” (donde el coach refleja, objetiva y descriptivamente, aquello que está sucediendo durante la sesión de coaching).
Aprovecho para destacar, también, la definición que junto a OCCI hemos elaborado sobre el coaching, dado que hemos conseguido integrar en ella aspectos claves y olvidados en muchas otras definiciones, tales como “no directividad”, “creatividad” o “autodescubrimiento”. Dicha definición reza de la siguiente manera: “El Coaching es una relación profesional que consiste en el arte de acompañar a uno o varios coachees durante un proceso creativo y no directivo, que potencia la capacidad de autodescubrimiento e invita a la acción en las áreas propuestas por la persona. Mediante el uso de sus competencias, el coach tiene en cuenta la persona en su totalidad (dimensión emocional, mental, lingüística, corporal, energética, etc.) y su relación con el entorno, para promover en esta tanto la reflexión como el incremento de consciencia y la toma de decisiones”.
Donde, además, se ha definido “no directivo” como “Facilitar un proceso de autoexploración y autoaprendizaje sin transferir experiencias ni conocimientos. El coach no dirige, ni guía, ni sugiere, ni aporta soluciones al coachee”. Desde ésta coherencia teórica y metodológica, OCCI está procurando elaborar un sistema de certificación competencial que responda realmente a la esencia y razón de ser del coaching como disciplina y profesión.

[207] Para más información respecto de la praxeología (ciencia de la acción humana) recomiendo consultar los tratados de economía de Ludwig von Mises, La acción humana, y de su discípulo Murray N. Rothbard, El hombre, la economía y el estado. La praxeología ha tenido su máxima aplicación y desarrollo dentro del ámbito económico (denominado por Mises “cataláctica” o ciencia del intercambio), pero existen otros ámbitos de aplicación dentro de las ciencias sociales como el que propongo muy sintéticamente en el prefacio de este libro.

[208] El coaching no directivo bien ejercido nunca puede hacer daño a sus clientes. El proceso, tal y como lo hemos descrito, es en sí mismo inocuo. El cliente reconoce permanentemente el trabajo que hace consigo mismo, y cómo su aprendizaje se potencia mientras el coach le acompaña con un proceso que respeta permanentemente su motivación, interés, objetivos, dirección, contenidos y experiencias. La única forma potencialmente peligrosa para el cliente radica, precisamente, en traspasar los límites que el propio método no directivo impone en el coaching a quienes lo ejercen.

 

 

 

Descripción general
Tema

Integración sintética del marco metodológico del Coaching No Directivo

Objetivo

Reconocer la coherencia en la integración del análisis histórico-teórico-ético del Coaching No Directivo.

Tiempo de lectura

17 minutos

Fuente

RAVIER, L., "Arte y ciencia del coaching. Su historia filosofía y esencia", Epílogo, 2da edición, Madrid, 2012, Págs. 285-291.

Créditos

Foto (CC BY-SA 4.0): "Let's talk" de Ron Mader.

Citar artículo

RAVIER, L., "Integración sintética del marco metodológico del Coaching No Directivo" [en línea], International Non Directive Coaching Society, 2015. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en http://www.internationalcoachingsociety.com/integracion-sintetica-del-marco-metodologico-del-coaching-no-directivo

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Ravier Leonardo
ESPAÑA // Leonardo Ravier es doctor en economía por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y doctorando en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Es autor de varios libros (los más recientes, “Historia económica de la empresarialidad. Hacia una teoría praxeológica de la firma”, “Coaching no directivo. Metodología y práctica” y la segunda edición española de “Arte y ciencia del coaching. Su historia, filosofía y esencia”), docente invitado en una decena de diferentes universidades y escuelas de Iberoamérica, coach y conferenciante internacional donde ha trabajado en países como España, México, Ecuador, Guatemala, Argentina y Perú. Leonardo integra de manera interdisciplinaria la economía, el management y el coaching a través de los principios de la acción humana (praxeología), desde los cuales aporta una visión particular al desarrollo y desempeño individual, de equipos, institucional y social. Es normalmente reconocido como pionero y máximo promotor del Coaching no directivo o Europeo-Humanista por la sistematización, desarrollo y extensión histórica, teórica y ética que propone como marco metodológico del coaching a las ideas germinales principalmente desarrolladas por Tim Gallwey (The Inner Game of Tennis, 1974) y John Whitmore (Coaching for Performance, 1992). Director de la colección editorial “Acción, Mercado, Creatividad” en Unión Editorial. Fundador de la International Non Directive Coaching Society (INDCS), marca y entorno que facilita la autogestión en red del movimiento internacional del coaching no directivo, de manera voluntaria y gratuita en base a los principios de libertad, responsabilidad y coherencia frente a la idea y práctica de la no directividad en el coaching.
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