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Entrevista a Jaime Molins

The Magician's Coach
por Ravier Leonardo7 junio, 2017

La siguiente entrevista a Jaime Molins, coach adherido a la International Non Directive Coaching Society (INDCS), es la primera de varias entrevistas que iremos publicando en la Sociedad con el fin de dar a conocer a sus coaches adheridos y el compromiso que estos sostienen con la no directividad en el coaching desde sus propias y particulares miradas y propuestas.

Jaime Molins, The Magician’s Coach


Son apenas 2 los años transcurridos desde que aprendí de Leo (a quien considero además de colega, mi amigo) la importancia de identificar lo que hace un (y a un) Coach, y como lograr que esta profesión pueda valerse por sí misma. Han sido, nuestras conversaciones tan largas como sumamente enriquecedoras resultando en que hoy pueda yo, orgullosamente, compartir mi gusto por el coaching al que me gusta apellidar “de verdad”, una disciplina que clama por ser bienvenida en el amplio mundo del estudio de las ciencias humanas” Jaime Molins


Leonardo Ravier: Jaime, gracias por acceder a esta entrevista para la International Non Directive Coaching Society. Brevemente, cuéntame qué es exactamente la metodología “M.Á.G.I.C.O.”:

Jaime Molins: Hola Leonardo, muchas gracias a ti por la oportunidad que me das con esta entrevista de compartir contigo y con la comunidad de la INDCS un poco de lo que para mi ha sido esta fascinante aventura en el mundo del coaching y que tanto nos apasiona.

Te propongo poner un poco de contexto para darme a entender claramente en este tan amplio y discutido tema de la “Magia”:

Desde hace algunos años que he sentido la necesidad de comunicar mi manera de percibir la vida y fue a través del coaching, específicamente en su esencia de no directividad, donde he encontrado elementos suficientes para compartir perspectivas útiles que acompañen al ser humano en diseñar cambios viables en su cotidianidad.

Habitualmente, las personas no nos hemos querido dar cuenta que somos mucho más que “normales”, es decir, si bien es inevitable notar que somos parte del milagro llamado vida, lo que negamos aceptar es que tenemos una injerencia tan directa en ella como creadores de lo que nos rodea. Al cúmulo de posibilidades de apreciar que tenemos talentos suficientes, de elegir acceder a ellos y de llevarlos a la práctica, he decidido llamarlo “magia”. Le puedo definir como la esencia energética divina que misteriosamente logra, por ejemplo, que nuestros pulmones continúen con su propósito de mantenernos respirando y viviendo en un constante ahora.

Nuestros miedos, casi siempre aprendidos por información almacenada en una zona invisible llamada inconsciente, son lo que nos separan de incursionar en ese terreno de oportunidades infinitas y he descubierto que, para acceder a ella, es necesario implementar el único método del mundo capaz de acompañar a alguien a lograr lo que nunca ha logrado antes sin que nadie otro le diga “cómo” hacerlo durante dicho proceso, este es: El método M.Á.G.I.C.O.

Jaime Molins explicando el “Método M.A.G.I.C.O”

Este método M.Á.G.I.C.O. podría presentarlo como una especie de juego basado en la filosofía del Coaching Humanista, el cuál está compuesto por 8 naipes y sus 6 letras representan un acróstico en donde cada una de la siglas que componen a esta palabra definen alguna etapa de la conversación que generalmente tiene una duración aproximada de 75 minutos.

Dicha metodología fue creada bajo un contexto de fábula, donde la idea es ir a “rescatar al mago prisionero” de los “carceleros” (juicios) que defienden las puertas donde reside la eterna sabiduría (magia). La aventura que presupone generar una conversación guiada por las barajas hará que se encuentren los caminos, respuestas o “tesoros escondidos” en ese “calabozo” (inconsciente) para traerlos a la “luz” (consciente) en forma de la habitual demostración de un mago ilusionista: obteniendo los “conejos” que salen del “sombrero” para obtener, en consecuencia y en resumidas cuentas, una mayor claridad en el constante devenir personal: la auto-creación de un futuro (aún solo existente en la ilusión) haciéndole tangible en el único momento real: el presente.

La idea de este instrumento es crear una ocasión lúdica, práctica, profunda y poco convencional para que cualquier persona se dé la oportunidad de incorporar un espacio en su cotidianidad para la introspección y lucidez en temas irresueltos sin que las palabras o preguntas (matizadas de interpretación) de otra persona, puedan obstaculizar el desarrollo y fortalecimiento de las auto-creencias hacia la conquista de un mejor destino.

LR: Veo que haces una relación entre el inconsciente, el miedo y los juicios ¿cómo ves exactamente esa relación?

JM: Considero importante dejar impolutas cada una de esas 3 ideas; para lo cuál inicio con el concepto inconsciente: Interactuamos con el mundo por, y a través de, la información acumulada en esta “zona profunda e invisible”: ¿Podrías imaginarte? 400 mil millones de bits por segundo desde que nuestro mayor órgano del sistema nervioso central inició sus funciones y hasta el momento presente en la vida de cada individuo (y por si no fuera suficiente cantidad de bits de información acumulada todos esos años, hay rumores que dicen que traemos información inclusive previa al momento mágico de la fecundación), es ahí desde esa “zona subconsciente” donde parten nuestras reacciones automáticas para interpretar y relacionarnos con la experiencia llamada vida, es decir, desde esa exorbitante cantidad de bits, solo de un mísero porcentaje (2 mil bits por segundo) somos conscientes. En pocas palabras: somos “controlados” por esa “zona oculta”.

Seguidamente, aclaro mi idea acerca de la acción de juzgar: Esta representa la principal función del “cerebrentego” (fusión que hago de los conceptos cerebro, mente y ego); es este trío quien determina nuestros actos repetitivos que nos han definido, tanto a nosotros mismos como al mundo que nos rodea, e invitado a una danza interminable. La creación de nuestro “mundo interior” inexorablemente se complementa y se corresponde con lo que llamamos “mundo exterior”. El inconsciente hace de las suyas: juzga y determina nuestra identidad y nuestra relación con la identidad que le hemos adjudicado a lo de “afuera”.

Concluyendo entonces, hago un espacio para testificar con mi noción de la tercer palabra, miedo: Es ese algo que actúa como un sirviente protector cuyo propósito original ha sido nuestra sobrevivencia. Está instalado en la zona más antigua de nuestra “máquina para pensar”, y en algún momento, el dúo “mente y ego” lo hicieron suyo para cumplir con su cometido. El diálogo imaginario que tiene el “cerebrentego” sería algo así: “Hemos decidido que el cambio no es bueno, nos quedamos solo con lo que hemos vivido. Son todos los demás quienes deberían cambiar, todos menos nosotros, porque cosas terribles podrían pasar si dejamos ir todo lo que hemos acumulado durante todo este tiempo que hemos vivido, aprendido, sufrido, y desarrollado, y lo más importante: invertido cantidades enormes de energía, por lo cuál, en nuestra realidad no es bienvenido el desapego”.

En resumidas cuentas, el inconsciente (zona profunda, invisible y oculta) está plagado de información, el “cerebrentego” decide (juzga) que información debería de subir al consciente, siempre con la precaución (miedo) de que las cosas no se “salgan de su control”. El lema favorito del “cerebrentego” es: “Vemos lo que queremos ver”.

LR: También haces una relación entre el consciente, las oportunidades y la sabiduría, ¿qué es lo que las relaciona?

JM: Continuando con el flujo de la respuesta a la pregunta anterior, iniciaré con mi idea del consciente: Es esa “zona superficial” o “zona luminosa” donde convergen los 3 obsequios sempiternos que nos hacen ser humanos, o en mis palabras: magos creadores de nuestro futuro, y estos son:

  1. La libresponsabilidad, sinónimo de voluntad (hacernos cargo de nuestras decisiones).
  2. La consciencia o capacidad de voltear hacia “adentro” y observar nuestros pensamientos.
  3. La creatividad o habilidad de visualizar opciones, posibilidades, divergencias para solventar las circunstancias que se presentan en nuestra cotidianidad.

Siendo así, entonces ser humanos es sinónimo de ser magos, viviendo atados (paradójicamente hablando de libertad) a estos 3 regalos. De hecho, la medición de nuestra evolución como especie es determinada por estas 3 ofrendas las cuáles nos acompañan hacia consumar el único propósito de nuestra visita a este planeta: aprender. Por lo que, al ser conscientes (aunque sea a la velocidad de 2 mil bits por segundo), somos capaces de encontrar oportunidades para re-direccionar nuestras decisiones (juicios) racionales y emocionales proveyendo una constante alimentación a la “vasija” sabiduría, esa que se gana solo con el paso del tiempo. En síntesis, la consciencia es tomar el control de nuestro poder para crear oportunidades que nos harán cada vez más sabios.

LR: Por otro lado, entiendo que M.A.G.I.C.O. hace de especie de “puente” entre ambos (1) inconsciente, miedo y juicios, y (2) consciente, oportunidades y sabiduría, y que a través de un juego de naipes consigues que una persona reflexione introspectivamente para encontrar respuestas, caminos o claridad en su devenir personal, creando así su propio futuro ¿es correcto?

JM: Es un definitivo “sí”. Por cierto, la metáfora de “puente” me agrada.

Jaime Molins en uno de sus talleres.

LR: ¿Cómo consigues que esto suceda “sin que ningún otro te diga cómo hacerlo”?

JM: Como bien lo has planteado Leonardo, desde que tuve oportunidad de conocerte y al ver como tomaste referencia de algunas de las lecciones de Aristóteles en relación a la acción humana, la praxeología nos ha demostrado que el ser humano irremediablemente se mueve, es decir, actúa: Lo que quiere decir es que todos y en todo momento, vamos a por algo, nos movemos.

El inconsciente (“cerebrentego”) nos recomienda, evidentemente, hacer algo, pero su invitación generalmente es a transitar caminos conocidos, a hacer lo que ya sabe hacer, poniendo en un mínimo riesgo la posibilidad de convertirse en alguien distinto al que ha logrado ser hasta el momento. Nuestro “cerebrentego” es cómodo, conformista y hábil en administración de recursos, casi siempre domado por el “consejero” que reside en la amígdala y que está bailando entre lo que “pasó” y lo que “debería pasar”; la mayor amenaza para este audaz “protector” es representada por el momento presente, el ahora: la paz, la serenidad, donde las cosas son simples, sencillas, completas e inetiquetables.

Sin embargo y en un porcentaje menor, el “cerebrentego” es también curioso y le gusta conocer y divertirse, siempre y cuando no le presuponga “pagar precios muy altos”. Es aquí donde sale a la escena el mago, aquél protagonista que se vale de los 3 regalos de los que hablamos previamente (Voluntad, Consciencia y Creatividad) para invitar al “cerebrentego” a desafiarse a sí mismo, a conectar con la grandiosidad de la que es partícipe y a manifestar la creación de un futuro inexplorado. Recordemos que el cerebro humano, a diferencia de los otros cerebros, cuenta con el neocórtex, la parte más nueva evolutivamente hablando, y que tiene como una de sus funciones, la capacidad de imaginar.

Es por ello que, el ser humano (esta especie tan compleja como tan maravillosa) tiene en el perenne ahora y en sus manos la facultad de “despertar” esa magia interna y revelar todos aquellos recursos en la “zona invisible” para hacer que la majestuosidad del cambio voluntario ocurra.

La función del Método M.Á.G.I.C.O. es precisamente la de incitar a ese cambio voluntario, instigar al “cerebrentego” para que encuentre la manera de seguir procurando caminos que le aseguren entretenimiento. El juego propone entonces que cada una de esas letras correspondan a un artefacto o símbolo que los magos ancestrales han utilizado en su caminar, los niños son atraídos por el misterio, los adultos nunca dejaremos de ser niños, es decir, los adultos buscamos “juegos” para entretener a nuestro “cerebrentego”. La Magia y el método cumplen con los requisitos para fascinar a los curiosos, y es una metáfora que se sirve de mitos y leyendas que a todos nos atraen. Por ejemplo, las letras tienen su propio significado y simbología: la M es representada por la varita mágica, la A es representada por el sombrero (de donde salen un montón de sorpresas), la G por la lámpara maravillosa, de donde surge el In-Genio, la I es representada por la esfera de cristal, clarividente, imaginativa y visionaria, la C por las espadas del mago guerrero para hacerle frente a las circunstancias y por último la O que es representada por el libro de los hechizos e invita a la ejecución del oficio… tentador, ¿no?

Jaime Molins en Televisa, Canal 4 (Guadalajara, México)

El método provee entonces, de manera sólida, una estructura orientadora, una especie de agenda o guía que dirige el enfoque hacia ese escaso consciente o “zona superficial” dotando al cliente (y a su “cerebrentego”) de “llaves” de distintos tamaños, configuraciones y materiales (llaves: preguntas) para mantenerlo con actitud de curiosidad y expectación, estas últimas al “cerebrentego” le atraen notablemente.

Son precisamente la variedad de llaves las que hacen que las “cerraduras” que tienen preso al (paciente y compasivo) mago, queden abiertas para que este pueda salir de su encierro, haciendo entonces más fácil el acceso a la “zona de luz”, dejando de estar “preso” en el “calabozo”, con la intención de acompañar a iluminar esas “zonas recónditas” para recordar y desvelar las capacidades infinitas que están aguardando a ser descubiertas, exploradas, practicadas, entendidas y aprendidas.

El formato, las llaves y la “suspensión de los juicios” o el arte de E.S.T.A.R. en silencio (3 elementos dominados por quien funge como repartidor de cartas, crupier o “entrenador de magos”) que se practican durante la ejecución del método M.Á.G.I.C.O., hacen que su propósito se cumpla cabalmente: que el inconsciente se convierta en consciente, que los juicios se conviertan en oportunidades y que el miedo se convierta en sabiduría.

LR: ¿Y cómo respondes a quien te diga que las cartas son en sí mismas una guía que transfiere información o conocimiento para llevar de manera directiva al cliente hacia un determinado camino?

JM: ¡Muy buena pregunta! En primer lugar, sabemos que ser completamente directivos tanto como ser absolutamente no directivos, son ideales que se quedan en eso, ya que son inalcanzables. La directividad total no puede darse si consideramos que, por ejemplo, nadie aceptará una orden sin antes tomar la decisión de acatarla o pagar las consecuencias de oponerse a ella; y la ilusión de obtener una tajante no directividad se traduce en imposible dado que la simple presencia de otra persona en mi espacio vital afecta mi “campo” al transferir inconscientemente cierta cantidad y calidad de energía, ya no digamos el lenguaje, los modales, la cultura, la edad, el género y otros muchos símbolos y múltiples factores contextuales.

En segundo lugar, el modelo G.R.O.W. propuesto por John Whitmore, Graham Alexander y Alan Fine en los 80′, ha sido aceptado y validado como referente, guía y estructura de las conversaciones de coaching, planteando 4 etapas o divisiones que otorgan orden y rumbo durante la sesión. Estas 4 casillas son:

  1. Goal (Meta u Objetivo)
  2. Reality (Realidad: Hechos, razones, motivos, recursos y limitantes tanto internos como externos)
  3. Options (Opciones, alternativas, elecciones, propuestas previas a tomar la decisión final)
  4. Will/Way (Voluntad: Tareas, acciones, caminos, decisiones para dar continuidad)

El modelo GROW, ha sido de gran utilidad para conseguir la claridad mental que los involucrados durante las sesiones de coaching requieren en su búsqueda de obtener su propósito individual, utilizando preguntas durante cada una de estas divisiones para alentar a que el coachee encuentre un rumbo en su diálogo.

En tercer lugar, la práctica de tomar notas para lograr hacer de “espejo fiel” durante la conversación que ocurre durante la sesión, ha sido una de las herramientas más útiles que la evolución de la psicología humanista y a la terapia no directiva han resultado en la línea del Coaching Europeo Humanista de esencia No Directiva. Escribir las palabras que surgen durante la sesión le asegura al cliente el que pueda contar con toda su información, le hacen notar como piensa, como se expresa y como va definiendo su interpretación de su pasado, presente y su futuro, pudiéndola archivar y recuperar durante el tiempo que dure el proceso así como para la posteridad.

Por lo que, y habiendo colocado 3 sólidos argumentos a favor del sensacional juego, las cartas que forman el MÉTODO M.A.G.I.C.O. funcionan de la manera siguiente:

  1. Constituyen un acrónimo donde cada una de las letras (tomando como referencia el modelo G.R.O.W.) indican una etapa o división de la conversación. Esto da, en principio de cuentas, una estructura conversacional que otorga claridad y sentido a la charla.
  2. Si bien, las cartas están relacionadas con los símbolos universales de los artefactos o herramientas que utilizan los magos (de cualquier tipo) y están basadas en la analogía de que “todos somos parte de una fuerza más grande que nosotros y que esa fuerza está esperando a ser liberada desde dentro de cada uno” (conocimiento tácito), la intención principal del método es acompañar al participante a que responda las preguntas que cada una de dichas cartas propone con la idea en mente que hay un “mago” que es capaz de otorgar respuestas que solucionan cualquier situación difícil por la que estemos pasando o aclarar el panorama futuro.
  3. Las cartas pueden ser leídas por cualquiera de los involucrados (coach o coachee) para elegir las preguntas, tanto en un orden estricto como al azar, siempre y cuando existan los ingredientes esenciales del silencio, el espejeo, recapitulación y la síntesis de lo hablado durante la sesión.
  4. El coach (que en este método tiene el rol de “entrenador de magos”) tomará notas de lo que el coachee tenga como respuesta escribiendo en el documento llamado “mapa del tesoro”: una ruta impresa en hoja doble carta (que forma parte del paquete o juego) que servirá de pergamino declaratorio donde este último podrá observar el camino que la conversación siguió al contestar las preguntas de cada etapa.

Toda persona que deseé vivir e inmiscuirse en un proceso de coaching tendrá que entender que el coaching es una disciplina que ostenta como uno de sus propósitos fundamentales el crear una estructura que permita clarificar los ques, porqués, cómos y paraqués de su vida. Por lo cuál, el método, una vez que se ha entendido, practicado y dominado, da la flexibilidad de vivirse para iniciar, en cualquier etapa (letra o carta) siempre y cuando se haga y se repita las veces que sea necesario la primer y más importante pregunta: “¿Qué es lo que realmente quieres?”.

En conclusión, el método M.Á.G.I.C.O. es un juego didáctico que se fundamenta en los principios de la no directividad, procurando un aproximado 5% de enseñanza al proponer establecer una metáfora como el contexto (contenedor) y un 95% de no transferencia, al usar las preguntas, el espejeo, el silencio y la escucha fenomenológica como ingredientes fundamentales para que el cliente pueda “liberar a ese mago interno” que él y todos llevamos dentro (contenido).

LR: ¿Y qué relación hay entre el Método M.Á.G.I.C.O y el “Entrenamiento de magos” que ofreces?

JM: Mientras que el método propone ser utilizado como un “juego de mesa” que cumple con la función de acelerar y potenciar la toma de consciencia, fomentar la libresponsabilidad y desarrollar la creatividad en una profundidad que ningún otro sistema logra generar en cualquier valiente persona que deseé jugarlo, el “Entrenamiento de Magos” es el título que yo he otorgado a toda aquella persona que se permita tomar el rol de “guía” durante la ejecución de dicho “juego”.

Para conciliar dicho título con el método, he diseñado a la par de esta aventura, un entrenamiento vivencial que se ofrece abierto al público en general y que se titula “La magia de ganar”. Es un Workshop que se compone de 20 horas divididas en 3 días y durante las cuales propongo a los asistentes a que:

  1. Clarifiquen sus ideas y conceptos de magia y unifiquen el propósito de dichas teorías.
  2. Descubran las tácticas y posibilidades de encontrar, desarrollar y “liberar al mago” que llevan dentro.
  3. Pongan en práctica todo el simbolismo, la mitología y los artefactos que hemos usado todos los humanos durante nuestra breve historia en este planeta, como los magos que somos durante el recorrido de nuestra cotidianidad a través de los siglos.

Para que, a final del entrenamiento los participantes sean capaces de darse cuenta de la manera como funciona su sistema interno de interpretación y que sepan utilizar sus recursos, talentos, virtudes y cualidades para manifestar las estrategias que les acerquen a lograr todo aquello que siempre han anhelado; creando, como grandes magos, ese futuro que aún no existe y está a la espera de ser traído al presente.

Además, este entrenamiento tiene como compromiso principal el fomentar en los asistentes para que pongan en práctica su capacidad de servir y acompañar a cualquier persona (que haya o no participado en dicho Workshop) a que logre superar algún problema o lograr alguna meta que se haya quedado solo en una ilusión, al conocer los pasos que hacen de este noble juego, una herramienta efectiva hacia una mejora continua e integradora.

LR: ¿Cómo se consigue el “juego de mesa” y dónde pueden inscribirse quienes estén interesados en profundizar en ello?

JM: El juego de mesa se consigue asistiendo al Workshop “La magia de ganar”. Quienes gusten inscribirse o conocer más pueden hacerme llegar sus inquietudes y declaración de interés a:

  1. Mi pagina personal www.jaimemolins.com
  2. Facebook JAIME MOLINS – THE MAGICIAN´S COACH
  3. Mi numero personal de WhatsApp 3331570561 (Guadalajara, México)
  4. E-mail: magia@jaimemolins.com

Workshop de Jaime Molins, “La Magia de Ganar”.

LR: ¿Qué consideración tienes sobre el futuro del coaching en general y el coaching no directivo en particular?

JM: Definición de ironía: Aquello que se conoce como coaching no tiene total claridad de sus pretensiones futuras. A nivel general y en un altísimo porcentaje, las conversaciones que rodean al concepto coaching se inclinan a exponerlo como una compilación de prácticas, una mezcla de “un poco de todo”; es decir, si alguien cuenta con la certificación (sabrá dios donde la obtuvo) de coach, entonces, la idea común es que esa persona tiene la facultad de ejercer tanto desde el estrado dando una conferencia hasta incluso desde la cabina de radio a donde le han invitado para dar una entrevista. O sea, la idea general es que el coach es visto como una persona calificada para “coachear” en todo momento, en todo lugar, a todos los que lo escuchan y de diferentes modos y estilos; es alguien que, como coach, sabe, conoce, es experto y guía, por lo que puede (y “debe”) opinar y orientar; más grave aún cuando es el mismo coach quien se considera apto para lanzar preguntas (tendenciosas) a diestra y siniestra a cualquiera que, desde su idea, “necesita un empujón” para resolver algún asunto en su vida (parecerá broma, pero soy testigo como algunos aprovechan Facebook, Twitter y hasta Instagram para hacer notar sus “habilidades”). Lamentablemente y de manera generalizada, se ha vuelto una moda peligrosa que más que ayudar a generar una profunda toma de consciencia, se ha desviado de ese que debería ser su propósito más alto y en cambio se ha orientado a enaltecer el ego del coach y de paso confundir a todos quienes creen que las soluciones rápidas son también accesibles en estos tiempos cómodos y vertiginosos. Incierto es el destino que se vislumbra para esta mezcolanza que ha hecho prioritaria la inclusión de todo tipo de técnicas descuidando así lo más valioso: su esencia anti-directiva.

Por el otro lado, de manera particular y actualmente en una escasa minoría (aunque paulatinamente creciendo) el Coaching No Directivo se jacta de honrar esa distintiva esencia: ser un instrumento de acompañamiento hacia la automatización de estrategias que consecuentemente provoquen realizar lo previamente considerado imposible. A principios del 2015, finalmente comprendí que la disciplina coaching (aquella que garantiza un trabajo ajeno a transferir conocimientos) es tan sublime y tan profunda como tan poderosa, y que ello ha resultado en un arte poco fácil de ser asimilado y aceptado por muchos profesionales que han dedicado gran parte de su vida a mejorar sus competencias y destrezas de acompañamiento en aras del desarrollo humano.

Para muchos astutos, lo más simple ha sido asirse al multi-concepto coaching, dejando de lado el esfuerzo que conlleva renunciar al ego de “saber”, lo que representaría indagar humildemente hacia las entrañas más profundas de esta profesión que lo único que pide es reverenciar esa esencia pura y simple (más no fácil): escuchar al otro sin juzgarlo.

Jaime Molins impartiendo una conferencia

Es para mí el coaching una propuesta que, para erigirse como una sólida profesión, resulta imprescindible sostenerse sobre la piedra angular llamada no directividad, ya que, desde hace milenios y desde todos los rincones de nuestro planeta azul, ha quedado demostrado que existe una sabiduría universal que reside dentro de todos y cada uno de nosotros, pero que paradójicamente nadie puede compartir: conocimiento tácito es como algunos le han bautizado, y al que pudiéramos referirnos como esa sensatez que requiere vivirse, experimentarse y sentirse para comprobar en la cotidianidad, que es precisamente eso lo que nos hace ser cada vez más humanos.

LR: En breve saldrá a la venta (primero en España, y luego en México y otros países) el libro “Coaching Humanista”, en el cual eres uno de los 11 autores que le dieron forma ¿en qué consiste tu contribución?

JM. Me siento muy honrado por haber sido parte de este proyecto y sobre todo por la oportunidad de poder participar con dos capítulos del mismo.

Durante estos últimos días, se cruzó por mi camino, no en pocas ocasiones, la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?”… y mientras escuchaba (en un documental en el Internet) las respuestas que compartían las personas que aparecían en la pantalla, al mismo tiempo yo me hacía la misma pregunta y entendí que mi propósito personal estaba cada vez más definido: durante los últimos 2 años practicando la no directividad en el coaching, he entendido que la razón de mi visita a este planeta es ofrecer la posibilidad a las personas de que, gracias a la perseverancia y dedicación en suspender los juicios, podamos ayudarles a sentirse escuchadas, tomadas en cuenta, importantes, que tienen una voz, que no son ignoradas, que el efecto de sus acciones cotidianas es trascendental, que su impacto y su huella se quedarán, que en la simpleza de sus rutinas reside un gran poder espiritual y que alguien va a notar que estuvieron acá.

Es indudable que nuestro aliciente más sublime como seres humanos es ser recordados, idealizamos con marcar un antes y un después de nuestra visita. Por lo cuál, tengo la certeza de que la necesidad más profunda es la de ser escuchados, sin ser juzgados, etiquetados, estereotipados, clasificados o discriminados. Es por ello que, durante mi entrega de los capítulos que se incluyeron en el libro, el énfasis estuvo (está y estará) puesto en el grandísimo desafío que tenemos los seres humanos de “dejar de pensar”. Por un lado, para vivir cada vez más conscientes del único tiempo que existe: el ahora y que se logra con la fórmula E.S.T.A.R. y por el otro lado, entender que, como receptores con una escucha ingenua, entre menos opinemos, será aún más efectivo el surgimiento de la esencia (magia) en el emisor.

La consigna es aventurarnos en comprometernos hacia hacer del silencio y la serenidad, una rutina que conlleve a un cambio profundo en el paradigma de “ayudar al otro”, dado que creemos que ese verbo solo es eficiente cuando pretendemos “entender al otro”, soy un creyente de que, entre menos me preocupe por entenderle, pero más me ocupe en amarle (aceptarle), el otro sabrá (tácitamente) que es momento de que ese poder interior (mágico) haga el trabajo para el que fue invitado a esta tierra. Luego entonces entenderá, a su manera y a su tiempo, que puede descubrir la respuesta, de una vez por todas, a esa difícil pero necesaria pregunta “¿Cuál es entonces el sentido de la vida?”.

Descripción general
Tema

Entrevista de Leonardo Ravier a Jaime Molins

Objetivo

Dar a conocer a los coaches adheridos de la International Non Directive Coaching Society

Tiempo de lectura

20 minutos

Créditos

Fotos de Jaime Molins © y Leonardo Ravier ©

Citar artículo

RAVIER, L., "Entrevista a Jaime Molins" [en línea], International Non Directive Coaching Society, 2017. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en http://www.internationalcoachingsociety.com/entrevista-a-jaime-molins

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Ravier Leonardo

ESPAÑA // Leonardo Ravier es doctor en economía por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y doctorando en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Es autor de varios libros (los más recientes, “Historia económica de la empresarialidad. Hacia una teoría praxeológica de la firma”, “Coaching no directivo. Metodología y práctica” y la segunda edición española de “Arte y ciencia del coaching. Su historia, filosofía y esencia”), docente invitado en una decena de diferentes universidades y escuelas de Iberoamérica, coach y conferenciante internacional donde ha trabajado en países como España, México, Ecuador, Guatemala, Argentina y Perú.

Leonardo integra de manera interdisciplinaria la economía, el management y el coaching a través de los principios de la acción humana (praxeología), desde los cuales aporta una visión particular al desarrollo y desempeño individual, de equipos, institucional y social.

Es normalmente reconocido como pionero y máximo promotor del Coaching no directivo o Europeo-Humanista por la sistematización, desarrollo y extensión histórica, teórica y ética que propone como marco metodológico del coaching a las ideas germinales principalmente desarrolladas por Tim Gallwey (The Inner Game of Tennis, 1974) y John Whitmore (Coaching for Performance, 1992).

Director de la colección editorial “Acción, Mercado, Creatividad” en Unión Editorial.

Fundador de la International Non Directive Coaching Society (INDCS), marca y entorno que facilita la autogestión en red del movimiento internacional del coaching no directivo, de manera voluntaria y gratuita en base a los principios de libertad, responsabilidad y coherencia frente a la idea y práctica de la no directividad en el coaching.

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