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Coaching sin PNL

Una cuestión de identidad
por Ravier Leonardo4 enero, 2015

Es sabido, y se ha escrito mucho acerca de las bondades de la PNL integrada a la profesión del Coaching. De hecho muchas de las habilidades del coach y de la práctica misma del coaching se integran perfectamente con esta disciplina. Sin embargo, quisiera centrarme en el aspecto paradójico de esta realidad, la de entender que esta integración es un arma de doble filo, donde el coaching puede perder identidad.

Quienes visitan mi blog o han leído mi libro saben que una de mis principales preocupaciones radica en identificar, defender y mantener la identidad del coaching como profesión. He encontrado en el coaching una profesión especialmente distinguida respecto de cualquier otro tipo de ayuda, y estoy convencido que el coaching aún se encuentra en una etapa “adolescente” donde su identidad o madurez peligra ante las influencias de otras disciplinas que quieren beber “sangre joven” para seguir viviendo.

El crecimiento del coaching

La realidad del crecimiento del mercado del coaching a nivel internacional (1.5 billones de dólares al año) nos debería hacer reflexionar. Algunos se centran en su espectacular crecimiento (por cierto acelerado y desproporcionado), olvidando los peligros que encierra esta realidad. No es mi intención analizar aquí las razones de este crecimiento y sus posibles consecuencias, sino simplemente alertar, a quienes creen verdaderamente en esta profesión, a que vean que no todo crecimiento es necesariamente “bueno”, y que pueden existir ciertos desvíos en la madurez del coaching a la que deberíamos adelantarnos antes de que comience a perder identidad. No es cuestión de “marcar diferencias”, sino más bien de comprender las peculiaridades de esta profesión excepcional, y cuidarla. Si se diluyen las razones y métodos peculiares del coaching, tarde o temprano desaparecerá (si este fuera el caso, probablemente el Coaching intente tomar nuevas formas para subsistir como profesión, aunque esto es muy difícil de predecir aún).

¿Por qué el coaching no es PNL?

Como ya he comentado no pretendo explicar las bondades de la PNL en el coaching (realidad de la que ya se ha escrito bastante), sino por el contrario comprender que la realidad del primero (PNL) puede confundirse y mezclarse con la del segundo (el coaching).
La propia definición de la PNL hoy resulta más compleja que cuando fue creada. Su evolución y desarrollo la han traído a terrenos que probablemente ni los propios fundadores hubieran imaginado al crearla. Por ello comparar la PNL (teniendo en cuenta su desarrollo), con el “coaching” (adolescente desde mi punto de vista) resulta más que complejo. Sin embargo algunos aspectos básicos sí pueden y deben aclararse.

Existen varias razones por las que el Coaching no es PNL. Entre ellas, porque el Coaching no realiza “auto-hipnosis” (aunque para la PNL esto sea un trabajo “natural”), no busca necesariamente cambiar los “programas mentales”, no trabaja sobre el “inconsciente” (aunque esto pueda surgir como un resultado secundario de una sesión), no tiene una teoría sobre la “realidad” (si se “crea” o se “descubre” es cuestión del coachee, no del coaching), no “guía” en ningún momento a sus clientes, no es una herramientas basada en el lenguaje (a pesar de que algunos coaches basan su filosofía profesional en la Ontología del Lenguaje), y por último y relacionado con el punto anterior, el Coaching no es una herramienta para eliminar fobias (primero porque no es una herramienta y segundo porque no es terapia).

Si estudiamos en profundidad ambas disciplinas las diferencias pueden llegar a revelarse con más claridad, pero dicho estudio sería altamente ambicioso para desarrollar en este artículo. Sin embargo podemos introducir parte de este estudio bajo un análisis básico (que debería de motivar futuros estudios en la materia) y que describo a continuación.

Las siguientes definiciones de PNL son de gran relevancia, y podemos confiar que en ellas encontramos al menos lo esencial de la PNL.

PNL, Programación Neurolingüística, es el arte y la ciencia de la excelencia personal y profesional, proporcionando a las personas y a las organizaciones las herramientas de comunicación que les permita obtener los mejores resultados. Estas herramientas de comunicación pueden ser aprendidas por todo el mundo, con el fin de conseguir la mayor efectividad en los el desarrollo personal y profesional. (…) Observando el trabajo de prestigiosos profesionales de la psicoterapia y del crecimiento, Bandler y Grinder comenzaron a desarrollar procesos sistemáticos y teorías, que fueron la bases sobre las que se construyó, más tarde, la PNL. Fundamentalmente estudiaron el trabajo de Virginia Satir, una de las mejores terapeutas familiares, Fritz Perls, desarrollador de la Terapia Gestalt, y Milton H. Erickson, el famoso Hipnoterapeuta. (…) Su trabajó consistió en descubrir los modelos que estos profesionales, tan alejados en sus planteamientos teóricos, tenían en común, y cómo hacían para conseguir unos resultados tan excelentes. Estos tres terapeutas eran diferentes en todo, en sus modelos teóricos, en su forma de abordar las terapias, en sus técnicas e, incluso, en su personalidad. Pero los tres conseguían resultados maravillosos. Bandler y Grinder analizaron todos los patrones que tenían en común. Estos patrones recibieron, años más tarde dentro de la PNL, los nombres de Metamodelo, Submodalidades, Reframing, Patrones de lenguaje, condiciones de la buena formulación y claves de acceso ocular. www.pnlnet.com (la negrita es mía)

“PNL es la práctica de comprender cómo las personas organizan sus pensamientos, sentimientos, lenguaje y comportamiento para producir resultados. La PNL Provee a las personas una metodología para modelar el funcionamiento excepcional conseguido por los genios y líderes en su campo” John Grinder (http://www.nlpacademy.co.uk/WhatisNLP.asp, la negrita es mía)

“Personas como Virginia Satir, Milton Erickson y Fritz Perls tuvieron resultados asombrosos en sus clientes. Ellas son algunas de las personas a partir de las cuales Richard Bandler construye un modelo formal estudiando sus lenguajes y patrones de conducta. Luego aplicó este modelo en su trabajo”. (http://www.neurolinguisticprogramming.com/, la negrita es mía)

“Programación Neuro-Lingüística es el estudio sistémico de la comunicación humana. Es el modelado de la excelencia y la manera de comprender como llegar a resultados extraordinarios y permitir a otros alcanzar lo mejor que ellos puedan alcanzar” Joseph O’Connor (la negrita es mía)

Encuentro un denominador común, en relación a la identidad de esta disciplina, en las definiciones de prácticamente todos los expertos en PNL (tanto en sus propios fundadores como en sus discípulos y que por lógica no podemos exponer en este artículo). Este denominador común lo he sintetizado bajo el siguiente postulado: modelar el comportamiento humano que produce resultados extraordinarios para ser reproducido por cualquier otro ser humano. El éxito de la PNL radica precisamente en este descubrimiento.

Quisiera aclarar, antes de continuar, que la PNL y su postulado esencial (tal como lo he expresado en el párrafo anterior) resulta una herramienta muy útil para los profesionales del coaching (realidad a la que ya me he referido, y se ha escrito bastante). Sin embargo y paradójicamente (y aquí es donde quiero llegar) este postulado en sí mismo es OPUESTO al postulado del Coaching como disciplina.

Lo diré claramente para no producir confusión. La introducción de la PNL en el coaching es complementaria, sólo y siempre y cuando el Coaching la utilice (a la PNL) como una herramienta, y ésta última no prevalezca sobre los principios del Coaching. Ahora bien, si nos centramos en la propia disciplina o profesión del Coaching y de la PNL, ambos postulados básicos son, como he comentado, esencialmente opuestos.

Si la PNL utiliza los patrones comunes que cualquier ser humano puede aplicar para conseguir resultados extraordinarios (base esencial del postulado de la PNL), el Coaching utiliza los “patrones” particulares que el individuo posee para conseguir resultados únicos que ningún otro ser humano puede conseguir.Mientras que la PNL ayuda a cualquier hombre a conseguir lo que pocos (personas de éxito) han conseguido, el Coaching procura conseguir que el hombre desarrolle lo que nadie ha conseguido aún. Dicho de otro modo, la PNL extrae patrones de éxito de lo “General” del ser humano, para aplicarlo a lo “Particular” (un individuo en concreto). Por el contrario, el Coaching extrae lo esencial y único de lo “Particular” (que posee una individuo y que no existe, ni se encuentra en ningún otro individuo), para aplicarlo sobre sí mismo.

Por esta razón para aquellos que aún no han comprendido la correcta integración de ambas disciplinas, y la sana relación que debieran tener, mi recomendación es, escuchad a Sócrates como un anticipo de la ciencia del coaching, diciendo y repitiendo “conócete a ti mismo”, y deja el “conocer a los demás” como una herramienta a merced de este principio.

Descripción general
Tema

Programación Neurolingüística (PNL) y Coaching

Objetivo

Clarificar la diferencia esencial entre la programación neurolingüística (PNL) y el coaching

Tiempo de lectura

5 minutos

Fuente

Originalmente publicado en: RAVIER, L., 2007, “Coaching sin PNL, una cuestión de identidad”, Coaching Magazine, Nº 9, TS Publicaciones España, 40-42.

Créditos

Foto (CC BY-SA 4.0): "NLP for DUMMIES" de Paul Downey.

Citar artículo

RAVIER, L., "Coaching sin PNL: Una cuestión de identidad" [en línea], International Non Directive Coaching Society, 2015. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en http://www.internationalcoachingsociety.com/coaching-sin-pnl/

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Ravier Leonardo

ESPAÑA // Leonardo Ravier es doctor en economía por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y doctorando en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Es autor de varios libros (los más recientes, “Historia económica de la empresarialidad. Hacia una teoría praxeológica de la firma”, “Coaching no directivo. Metodología y práctica” y la segunda edición española de “Arte y ciencia del coaching. Su historia, filosofía y esencia”), docente invitado en una decena de diferentes universidades y escuelas de Iberoamérica, coach y conferenciante internacional donde ha trabajado en países como España, México, Ecuador, Guatemala, Argentina y Perú.

Leonardo integra de manera interdisciplinaria la economía, el management y el coaching a través de los principios de la acción humana (praxeología), desde los cuales aporta una visión particular al desarrollo y desempeño individual, de equipos, institucional y social.

Es normalmente reconocido como pionero y máximo promotor del Coaching no directivo o Europeo-Humanista por la sistematización, desarrollo y extensión histórica, teórica y ética que propone como marco metodológico del coaching a las ideas germinales principalmente desarrolladas por Tim Gallwey (The Inner Game of Tennis, 1974) y John Whitmore (Coaching for Performance, 1992).

Director de la colección editorial “Acción, Mercado, Creatividad” en Unión Editorial.

Fundador de la International Non Directive Coaching Society (INDCS), marca y entorno que facilita la autogestión en red del movimiento internacional del coaching no directivo, de manera voluntaria y gratuita en base a los principios de libertad, responsabilidad y coherencia frente a la idea y práctica de la no directividad en el coaching.

13 Comentario
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  • Alberto Beuchot
    2 febrero, 2015 at 04:44

    Estimado Leonardo: Comparto contigo lo que mencionas en tu artículo. El coaching, de cualquier vertiente y orientación, puede echar mano de herramientas ajenas y complementarias a su propia práctica, sin confundirse o mimetizarse con ellas. Por ejemplo, he utilizado el eneagrama para poder ayudar al cliente/coachee a determinar las fijaciones egóicas desde las cuales opera y que conforman su observador como tendencia de vida. Del mismo modo, he utilizado con éxito técnicas de constelaciones familiares y organizacionales para poder proporcionar al cliente elementos para que él vea y sienta en espacio y tiempo su situación presente, ligada a su pasado sistémico. Pero el coaching sigue siendo el pilar de la intervención. En ocasiones creo que el apellido de “no directivo” debería salir sobrando, ya que el coaching, por definición, es no directivo. Es como llamar a la democracia “participativa”. O a una hemorragia “de sangre”. Sin embargo, comparto tus esfuerzos en insistir en eso, en que el coaching es el coaching. Hay otros profesionistas que, ante el auge de la profesión del coaching, quieren desesperadamente subirse a su éxito, sin modificar su quehacer, sin entender que al hacerlo así, no ayudan a la profesión ni a sí mismos. Paz siempre.

  • 2 febrero, 2015 at 12:03

    Estimado Alberto:

    Gracias por comentar. He de decir, antes que nada, que este artículo lo escribí hace 8 años, y que posteriormente he llegado a la conclusión de que cuando la PNL se acomoda al principio y esencia fundamental del coaching (su no directividad), pierde su propia esencia y sentido original (es decir, deja de ser opuesto al coaching porque deja de ser PNL). He comprobado, además, que quienes practican coaching con PNL (y lo mismo pasa con otros apellidos) rápida y fácilmente abandonan la no directividad (si es que alguna vez la entendieron y practicaron) para utilizar herramientas y procesos directivos que entorpecen el propio sentido esencial del coaching.

    Sí, sigo creyendo que el coaching (entendido como esencialmente no directivo) puede ser complementado por cualquier otra disciplina, teoría, práctica, filosofía, etc.. siempre y cuando respete su esencia no directiva. Sin embargo, cuando esto sucede (cuando realmente se respeta la no directividad), normalmente dicha complementariedad pierde todo su sentido original (por ejemplo: el coaching ontológico practicado de manera no directiva, deja de ser ontológico, la PNL practicada de manera no directiva, deja de ser PNL, las constelaciones o eneagrama practicados de manera no directiva, dejan de serlo, etc.).

    La no directividad es en sí misma una manera de interactuar para potenciar el conocimiento tácito (creativo) del otro, que es esencial en el coaching, y paradójicamente muy desconocida.

    Respecto a la redundancia del apellido “no directivo”, y a pesar de que compartas el sentido y esfuerzo en su uso, aprovecho para compartir contigo y demás lectores porqué son varias las razones para fundamentarlo y utilizarlo (en algún momento espero escribir un artículo al respecto porque suele ser una “crítica” constante):

    (1) Todas las disciplinas, dentro de las ciencias sociales, tienen apellidos puestos por escuelas o líneas que tienen una manera particular de entenderla (pasa en la economía, en la psicología, en el derecho…). Todas las escuelas económicas o psicológicas dicen hacer ciencia “económica” o “psicológica”, sin embargo sus postulados y prácticas son tan dispares (incluso opuestas) que el apellido se torna indispensable (economía austriaca, psicología humanista, etc.). En coaching estamos en esta fase donde la divulgación genérica y “light” ya se hizo, y la madurez o profundización sobre sus teorías y prácticas debería desarrollarse.

    (2) Es importante que el mercado (tanto clientes como coaches) comprenda que hacer “coaching ontológico” no es lo mismo que hacer “coaching no directivo” o “coaching x”. Y que lo realmente importante está, precisamente, en el apellido, porque marca la manera particular de verlo y practicarlo.

    (3) La práctica nos demuestra que cuando hablamos de “coaching” entre los propios coaches (incluso entre quienes tienen mucha experiencia) hacemos referencia a cosas distintas. La supuesta homogeneidad y unanimidad respecto de la disciplina no existe realmente (y esto, lamentablemente, muchos coaches aún no terminan de verlo) y, nos guste o no, no va a existir nunca.

    (4) El propio término puede entenderse tanto como “acompañante” (respecto de su origen etimológico “coche”) así como “entrenador” (donde el entrenamiento tradicional es claramente directivo). Por tanto, si una persona dice ser “coach”, y en su práctica ofrece su experiencia y conocimiento sobre “x” prácticas, disciplinas, artes o deportes, no podemos decir que este faltando a la verdad o que sea incorrecto su uso según sus fines (y mucho menos llamarles “intrusos”). Por tanto, es lógico pensar y aceptar que existen “coaches”, y que los hay directivos y no directivos (el símil más claro se puede ver entre el entrenador clásico de tenis, y el entrenamiento del Juego Interior que desarrolló Tim Gallwey, ambos son coaches).

    (5) Por tanto, aclarar que uno practica coaching “no directivo” es, no solo imprescindible, sino urgente. Porque no solo clarifica lo que uno hace, y desde dónde lo hace, sino que, en nuestro caso, entendemos que ponemos el acento allí donde contribuye a la difusión y práctica de lo realmente notable de la disciplina (los esfuerzos, discusiones e investigaciones, hoy, deberían estar centrados en la metodología del coaching, y no en otra cosa). Si reconocemos que el coaching es histórica y teóricamente esencialmente no directivo, ¿sabemos realmente a qué nos referimos con ello? ¿estamos seguros de cumplir, de la mejor manera posible, este principio? ¿por qué siendo algo tan “evidente” son tan pocos los que se preocupan de ello?… Bueno, estas son las preguntas fundamentales que reconocemos como necesarias en la Sociedad.

    Lo dicho, Alberto, agradezco tu comentario, y que generes este tipo de conversaciones.

    Un saludo.

  • Wilson Betancourt
    2 febrero, 2015 at 13:03

    Estoy a favor de distinguir el Coaching Directivo del Coaching No Directivo. Hoy es necesario para “proteger” la esencia del Coaching que surge con Tim Gallwey y que algunos coaches pensamos que se hace algo diferente a otras disciplinas de ayuda. Respeto a quien se dedica a hacer coaching directivo como si fuese un entrenador y trato de entenderlos aunque me cuesta, asi mismo espero se den el tiempo de entender a quienes nos consideramos Coaches No Directivos e intentamos ser un facilitador, acompañante o coche. El logro de consciencia que me parece es la parte fundamental del coaching, es posible con un proceso no directividad y lo digo por experiencia y no por teoria, un proceso directivo contradice la toma real de consciencia. No niego que procesos directivos puedan ser de gran ayuda a una persona para el logro de un objetivo pero si se trata de ayudar a liberar el potencial de una persona e ir mas alla del logro (aprendizaje) se hace necesaria la no directividad en el proceso de coaching. Es mi humilde opinion basada en mi experiencia personal y profesional. Saludos.

  • Alberto Beuchot
    2 febrero, 2015 at 16:10

    Gracias, estimado Leonardo, por tu extensa respuesta y por aceptar el debate. Bajo el punto de vista que comentas, el apellido a la práctica de coaching se justifica. Sin embargo, y bajo el mismo punto de vista, ¿podrías decir que cuando el coaching es no directivo ya no es coaching? Es decir, ¿se puede ser coach ontológico no directivo? Preciso mi pregunta y abundo en ella.

    Cuando a nivel del observador se hacen preguntas al cliente, o a nivel de los juicios emitidos o de las emociones provocadas por dichos juicios, el cliente suele tener respuestas para esas pregunta del coach, a mayor o menor profundidad. Sin embargo, cuando el coach suele preguntar al cliente a nivel de la acción a tomar por él una vez que se da cuenta de su dilema, sucede una de dos cosas, general,mente:

    1. O no sabe qué acciones tomar, o son muy vagas, o intelectualmente son entendidas pero emocionalmente no comprendidas.
    2. O sabe qué acciones tomar intelectualmente, pero no tiene la emocionalidad para llevarlas a cabo y por lo tanto no se mueve en esa dirección que él mismo descubre como alternativa.

    Cuando hablo de acciones recomendadas por el coach no me refiero a acciones que saquen al cliente de su dilema específico, sino a acciones que no pertenecen al ámbito que plantea, pero que fortalecen su corporalidad y emocionalidad para que tome las que apunta en el punto 1 arriba o para que surjan las que no están presentes en el punto 2. Es decir, no son recomendaciones relacionadas a su problemática, sino actos alternos, indirectos, que despiertan en él una situación que influye en su nueva coherencia necesaria para actuar en su dilema presente. Por ejemplo:

    Hace unos días un cliente, director de RH en una empresa transnacional, manifestó no tener presencia con su gente y sentirse no tomado en cuenta. En su oficina, mandó poner cortinas para eliminar la transparencia de los cristales y no salía de ella. Reconocía que él mismo fomentaba ese aislamiento con sus acciones. Hubo reconocimiento también de las desventajas que esas acciones acarreaban para él y que su trabajo estaba en riesgo. Manifestó que pediría otra oficina más central con mayor visibilidad porque eso lo ayudaría, y que hablaría con su jefe. Pasó el tiempo y no lo hizo. Tenía miedo y no pudo realizarlo, aunque sabía perfectamente qué hacer. Le pregunté si estaría dispuesto a modificar esa emocionalidad y hacer frente al miedo. Cuando dijo que sí, le recomendé comprar un traje blanco, camisa blanca, corbata banca y zapatos blancos y un globo rojo de gas, e ir el domingo a la plaza central de otra ciudad y pararse por media hora en silencio en completa visibilidad, sin hablar con nadie, como si fuera un mimo.

    Lo hizo y eso bastó para que pudiera hablar con su jefe y cambiar de oficina. Algo se rompió en él que hizo que se desatorara corporal y emocionalmente. Conservó el empleo y ha ido creciendo. Se demostró a sí mismo que podía hacerlo. A pregunta explícita mía de si hubiera hecho algo similar, me comentó que jamás de la habría ocurrido algo así. Este simple acto en un ámbito alejado del laboral totalmente le permitió tomar lecciones y traspolarlas a otro ámbito donde se presentaba la problemática y las posibles consecuencias de no moverse.

    Creo entender a lo que te refieres con “no directivo” (al menos creía). Sin embargo, creo también necesario distinguir esta no directividad de lo que comento arriba, dado lo complejo del ser humano en sus esferas componentes, donde el yo ayer, yo hoy y yo mañana se mezclan con el yo que tiene, el yo que hace y el yo que es. Intervenir en una combinación de estas esferas para que el cliente traspole lo que requiere a otra ha resultado muy efectivo para él, sin llegar a dar ninguna directriz sobre recomendar tal o cual acción para su dilema presente.

    Tus comentarios bienvenidos, Leonardo, y el agradecido soy yo que me das el espacio en tu interesantísima página. Paz siempre.

    • 2 febrero, 2015 at 19:36

      Estimado Alberto:

      Necesariamente estos temas se hacen extensos, y claramente incompletos, por todo lo que implica dar a conocer las maneras de entender y hacer coaching cuando uno intenta responder a cuestiones tan fundamentales. En todo caso, procuraré ser breve (sintético) y responder a varias cuestiones que comentas.

      (1) Preguntas: “¿podrías decir que cuando el coaching es no directivo ya no es coaching?
      Podría ser. Pero para ello, quien así lo afirme debería exponer (describir) qué es “coaching” y cuál es su esencia metodológica (donde la “no directividad” sería opuesta o quedaría fuera del ámbito de la misma). Yo no conozco ningún coach que haya afirmado algo así. Sí conozco quienes discuten sobre el “grado de directividad”, pero no la “no directividad” en sí misma.

      (2) Preguntas: “Es decir, ¿se puede ser coach ontológico no directivo?”
      En la práctica yo conozco “coaches ontológicos” (es decir, que se formaron en esta escuela/línea) y que practican coaching no directivo (habiendo desaprendido cuestiones propias de la ontología). Pero en la teoría un coach ontológico es filosófica y metodológicamente incompatible con la no directividad. Una analogía útil en este sentido es la siguiente, conozco coaches ontológicos cristianos, y sin embargo la filosofía e idea del hombre, propuesta por la ontología del lenguaje es incompatible con la antropología cristiana (y con cualquier propuesta metafísica), y por tanto las prácticas o “técnicas” que se desprenden de dichas filosofías no pueden ser igualmente compatibles (siempre y cuando, claramente, se busque coherencia entre la teoría y la práctica).

      (3) Parece que tu entiendes que recomendar acciones que no saquen al cliente del dilema específico, que pertenezcan a otros ámbitos, y que denominas “actos alternos” o “indirectos” para fortalecer la corporalidad o emocionalidad del cliente para enfrentarse al ámbito específico de interés es distinto/diferente de la no directividad.
      No estoy seguro si crees que esta práctica (ejemplificada) no es directiva, o si la consideras directiva y justificada. En todo caso, mi consideración es que claramente has sido directivo. Has transferido conocimientos que el cliente no tenía (y que consideras que no habría conseguido por sí mismo, apoyado, ex post, en su propia declaración) y que le permitió conseguir su objetivo (o parte del mismo). En dicha práctica, tu conocimiento (aunque sea “indirecto”, “alterno”, “fuera del ámbito específico”, etc..) es superior al de tu cliente, la confianza en ti fue superior a la de sí mismo (en ese punto), y la responsabilidad quedó delegada en tus intenciones esperadas respecto de dicho “ejercicio/acción”.

      (4) Terminas comentando: “dado lo complejo del ser humano en sus esferas componentes, donde el yo ayer, yo hoy y yo mañana se mezclan con el yo que tiene, el yo que hace y el yo que es. Intervenir en una combinación de estas esferas para que el cliente traspole lo que requiere a otra ha resultado muy efectivo para él, sin llegar a dar ninguna directriz sobre recomendar tal o cual acción para su dilema presente.”
      Esta es la parte más difícil del debate/intercambio. Apelar a la “complejidad del ser humano” y la “efectividad” de la práctica realizada (en el caso que has compartido) me dejaría sin argumentos. Pero de la misma manera, alguien podría apelar a la “complejidad del ser humano” y justificar prácticas de todo tipo (inclusive las manipulativas, coercitivas y violentas), y que estoy seguro que, por más “efectivas” que puedan parecer desde fuera, no las aceptarías (al menos yo no las acepto). Es decir, Alberto, “complejidad” y “efectividad” pueden utilizarse como argumento para cualquier práctica (y podríamos presentar casos con prácticas opuestas, igual de efectivas). Por tanto, necesariamente debemos llevar el terreno a un nivel más profundo (y a la vez elemental) respecto de la esencia del coaching, ¿mis clientes me contratan porque yo conozco la complejidad del ser humano mejor que ellos mismos? ¿qué hace que mi observación sea superior a la de ellos mismos? ¿qué hace un coach con sus propios puntos ciegos (utilizo, deliberadamente, aquí, una terminología ontológica)? ¿somos acaso, o debemos serlo, expertos de la complejidad humana? ¿por qué el cliente habría de confiar en mis observaciones o directrices indirectas, más que las de sí mismo? ¿por qué es más efectivo “avanzar en un plan de acción” que sucumbir a la reflexión de la inacción?

      En mi experiencia, es precisamente cuando un cliente dice no saber, cuando está estancado, cuando no tiene la energía o motivación para actuar, etc.., cuando más no directivo debemos ser. Es allí, en ese punto, cuando el cliente, normalmente, se encuentra con el sentido propio del coaching no directivo, y consigo mismo…, cuando sabe que el coach no saldrá a su rescate.

      Sigamos conversando…

      Un abrazo.

  • Julián
    2 febrero, 2015 at 22:42

    Bueno, en primer lugar, quiero transmitiros mi orgullo por pertenecer a esta sociedad de Coaches No Directivos. Quiero también felicitaros por los comentarios y las ganas de aprender que se aprecian en todos ellos.
    Lo dije por otro medio y lo digo por este; esta sociedad será la sociedad de la sabiduría y del profundo estudio y conocimiento del Coaching. Estoy convencido de que en poco tiempo habrá cola para pertenecer a esta sociedad, más que nada porque va a ser complicado que ninguna de las grandes certificadoras a nivel internacional, pueda igualar el nivel de Calidad y respeto que se está apreciando ya desde el principio por la disciplina.

    Dicho esto, quiero empezar declarándome Ignorante del Coaching, y me gustaría que muchos se declarasen así, porque creo que es la única forma de que entendamos que no se le pueden poner apellidos a algo que aun esta tan verde. Estamos esculpiendo una piedra que aun no sabemos de qué material es; si se puede partir al picarle, o si por el contrario soportará los golpes del martillo y del cincel. No sabemos si es de mármol, granito, o simplemente arena compactada. A mi me da que es muy fuerte, porque lo está aguantando todo tan joven como es.

    Me revelo ante todo apellido que se le ponga al Coaching, solo puedo aceptar uno, y es el de “No Directivo”, más que nada, porque suena a un grito desesperado por llamar a algo por su definición concreta.
    Como le comenté a mi gran amigo Wilson en otra interesante conversación, aceptar un Coaching Directivo, es como aceptar una Asesoría No Directiva, los dos son igual de incoherentes.

    Por eso más que aceptar, me resigno a la degradación que se nos viene encima, por culpa de la falta de investigación y las ansias de vender la disciplina a cualquier precio. Espero y deseo que esta sociedad marque la diferencia y se mantenga siempre en su sitio, aun cuando tenga un gran número de Coaches Adheridos. Espero que seamos más referencia por la Calidad de los Coaches, que no por la Cantidad.

    Antes de ponerle florituras y filigranas al Coaching, y mezclarla siendo tan desconocida con otras disciplinas, deberíamos profundizar muchísimo más en ella; deberíamos entender y comprender a fondo el por qué y el para qué de cada una de sus competencias:

    – Cómo observar mejor para que no se nos escape detalle de la lectura del Cliente

    – Cómo conseguir hacer preguntas que impacten en el Cliente de tal forma, que no haya bloqueo que se resista

    – Cómo encontrar el modo de escuchar a los Clientes con una intensidad imposible

    – Cómo conseguir hacer más poderoso el feedback espejo para que el Cliente quede bien reflejado en él, y podamos facilitarle una toma de conciencia más profunda

    – ¿Hay alguna competencia que se nos escapa y que no se está enseñando en las escuelas aunque todo el mundo sepa que existe?

    – ¿Qué hay de la Voluntad?…eso que hace que el proceso sea exitoso o no…¿hay estudios profundos sobre la Voluntad que se puedan aplicar al Coaching no directivo?

    No paro de reflexionar sobre la Voluntad y sobre las competencias, y me doy cuenta que queda mucho por descubrir.

    Alberto, ante todo saludarte y felicitarte por tu reflexión, pues gracias a ella,me has hecho reflexionar a mi.

    Desde mi punto de vista, en el momento en que le ofreciste a tu Cliente ese “acto alterno, indirecto…”…perdiste su lectura. Dejaste de prestarle atención durante unos instantes, para centrarte en ti, y desarrollar desde tu creatividad una posible solución a su problema. No se puede prestar atención al Cliente y a la vez ofrecer un consejo.
    Es como cuando estás leyendo un libro con la TV encendida; ponen algo que te parece interesante, y apartas la vista del libro que estás leyendo para enfocarte en los anuncios comerciales. No sé si te pasa a ti, pero después me cuesta volver a encontrar la línea en que dejé de leer. Me dejó de interesar el libro por un pequeño momento.
    En ese momento, (estoy convencido de que de forma inconsciente), pasaste a tomar el control de su vida durante unos instantes; cosa que a mí me pasó en uno de mis primeros procesos, y me salió mal, (tengo pensado escribirlo próximamente, y compartirlo con vosotros).

    Al contrario que a mí en su día, a ti te salió bien…por lo que estarás conmigo en que el éxito es tuyo, no de tu Cliente…porque la acción indirecta que le ofreciste de buena voluntad, no surgió de su creatividad, sino de tu genialidad, (disfrazarse todo de blanco en medio de una plaza aguantando un globo rojo)

    Pero… ¿qué hubiese pasado si no te sale bien ese acto alterno, indirecto? de quién sería la responsabilidad de su fracaso; él tomo la decisión…sí…pero de hacerte caso a ti…¿podría ese fracaso haberle generado un sentido del ridículo a un nivel mucho más profundo?…

    Mi opinión, es que en todas las acciones “indirectas” que un Coach pueda plantear a su Cliente, (actos alternos indirectos), hay una intencionalidad en relación a que éste consiga su meta de forma más fácil, por lo tanto, son directas, enfocadas y relacionadas con el sentido del proceso, la consecución de la Meta.
    Si el Coach aporta una posible solución a su Cliente, el proceso creativo de éste, se coloca en modo “perezoso” y comienza el proceso de dependencia del Cliente hacia el Coach.

    Aquí es donde comienza un círculo vicioso, o una relación “perversa” entre el Coach y el Cliente”, ya que cuando el Cliente se bloquea, deja de esforzarse porque espera el consejo del Coach; el Coach comienza poco a poco de dejar de respetar los tiempos naturales de reflexión de su Cliente.
    Con lo que al final, un proceso de Coaching, puede degradar en una asesoría pura y dura…y ahí es dónde aparecen los Coaches directivos…

    En fin Alberto, es todo un placer tenerte por aquí y poder compartir. Adjunto el link de una reflexión que hice en su día por si te puede interesar:

    http://www.internationalcoachingsociety.com/de-un-coach-no-directivo-a-otro-coach/

    Abrazo desde Barcelona

  • Wilson Betancourt
    2 febrero, 2015 at 23:53

    Recordemos que el coaching no es la unica manera de ayudar a una persona a superar un bloqueo, es por ello que el ejemplo que expone Alberto es valido, pero me parece que no es una “intervención” de coachig no directivo, sin embargo afirma el y he escuchado a otros que sus intervenciones (sugerencias) ayudan a superar bloqueos. Pero yo entiendo al Coaching como una metodologia que ayuda a liberar el potencial y la liberacion del potencial se logra cuando alguien logra consciencia sobre esa capacidad por lo tanto se refleja con un resultado extra-ordinario. En la intervencion de Alberto me parece que se supero un bloqueo pero no se logro la liberacion del potencial de su cliente. Pienso que un cliente debe cumpir con algunos requisitos para aprovechar los procesos de coaching (liberacion del potencial), no todos los clientes estan dispuestos a esta liberacion, algunos solo se interesan en el logro de la meta y la superacion de bloqueos y pues si el proposito del coaching fuese solo este entonces no haria diferencia con otras disciplinas. Por ejemplo a mi me cuesta entender las distinciones entre coaching ontologico y psicoterapia, pues veo a las dos disciplinas muy similares. En cuanto a lo que menciona Julian, efectivamente o reconozco la existencia de un Coaching Directivo y lo distingo del Coaching No Directivo, en mi caso personal yo no hago Coaching Directivo pero pero no puedo negar que hay profesionales dedicados a este tipo de coaching, que asumen la profesion mas como un entrenador que como un facilitador. Alberto realizo una intervencion que podriamos decir fue mas terapeutica que coaching, fue una intervencion directiva. (intervencion me refiero al tipo de abordaje). Saludos.

  • Alberto Beuchot
    3 febrero, 2015 at 15:12

    Agradezco a Leonardo nuevamente, a Wilson y a Julián sus comentarios y sus elaboraciones. Es lo que hace que este foro sea rico en todos sentidos. Leonardo ha tocado un punto interesante: yo soy cristiano ortodoxo y en efecto, cuando se habla de la eliminación de la “deriva metafísica” por parte de la ontología yo entré en severo conflicto. La idea de verdades múltiples versus una Verdad Metafísica es difícilmente compatible. Yo pude acomodarlas recurriendo a la lectura exotérica y esotérica (en el mejor y etimológico de los sentidos) de estos conceptos. En este plano tridimensional inmanente, hay verdades con minúscula perfectamente válidas e inevitables. como los ciegos que rodean al elefante en el cuento iniciático hindú o sufí. Por otro lado, en el plano trascendente, sólo hay una Verdad. Es decir, es un asunto de planos dimensionales. Al hacerse inmanente la divindad, la trascendencia única se vuelve inmanente. El Uno y la multiplicidad es uno de los grandes misterios sin resolver de las múltiples disciplinas espirituales. Y sí, he tenido enfrentamientos con colegas ontológicos por ello. Y en ese sentido, soy un coach ontológico incómodo, que ha salpicado su práctica de elementos foráneos y se ha convertido en ecléctico.

    Respecto a la directividad de las intervenciones paralelas en ell sentido que las comento, la línea es tan sutil que es complicado establecer con precisión y claridad los límites entre directividad y no directividad. En un sentido, suscribo totalmente los postulados de este foro. En otro, tengo claro que sin esos actos paralelos de saltos al vacío el cliente no despliega sus alas por sí mismo. Es fantástico poder dialogar sobre esto. Me quedo con las preguntas de Juilián…Para mí, mientras no estén resueltas (y creo que no lo están o no estaríamos hablando sobre ellas), la no directividad aún puede replantearse:

    – Cómo observar mejor para que no se nos escape detalle de la lectura del Cliente

    – Cómo conseguir hacer preguntas que impacten en el Cliente de tal forma, que no haya bloqueo que se resista

    – Cómo encontrar el modo de escuchar a los Clientes con una intensidad imposible

    – Cómo conseguir hacer más poderoso el feedback espejo para que el Cliente quede bien reflejado en él, y podamos facilitarle una toma de conciencia más profunda

    – ¿Hay alguna competencia que se nos escapa y que no se está enseñando en las escuelas aunque todo el mundo sepa que existe?

    – ¿Qué hay de la Voluntad?…eso que hace que el proceso sea exitoso o no…¿hay estudios profundos sobre la Voluntad que se puedan aplicar al Coaching no directivo?

    Paz siempre a todos.

  • 4 febrero, 2015 at 19:43

    Hola compañeros,
    me encantan estas charlas. Me quedo impresionado.
    No veo que pueda proporcionar luz pues yo no la veo -todavía- y en algunos casos tampoco me parece tan relevante. Sí creo que en esta discusión se han tocado muchas de las aristas a pulir del alcance y límites del coaching No directivo así que me gustaría subrayar las que veo para facilitar el foco de discusión en el futuro.

    a) Me gustaría añadir una definición de PNL que escarbé (y digo escarbar pues la tuve que extraer de varios párrafos) de la introducción de un libro del propio Bandler ¿quien mejor que él para definirlo, no? ya que las definiciones de arriba, ni son de Bandler -Grinder es el más parejo- ni parecen realmente definiciones. Es curioso que “expertos” en comunicación como son los pnlistas no sean capaces de explicarse en la esencia de lo que se supone que hacen.
    “PNL es un conjunto de técnicas psicológicas que funcionan, para cambiar hábitos de pensamiento” (la falta de negrita y cursiva es mía, pues no he encontrado los iconos)
    ¡Ya está! En mi opinión, esta definición deja claro al menos un punto en común con el coaching no directivo, el siguiente:
    “La PNL hace -por ejemplo- preguntas más depuradas de lo habitual y al hilo de lo que dice el cliente y consiguiendo así cambiar -por ejemplo- una creencia”
    AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 1: ¿En qué más cosas son compatibles la PNL (o lo que se suele reconocer como PNL) y el coaching no directivo?

    b) ¿Se puede decir que la PNL deja de ser PNL cuando se vuelve no directiva? Yo no termino de ver por qué. AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 2

    c) Se puede decir que hacer preguntas es algo que no inventaron los pnlistas, y tendrían razón, pero -para mí- no es importante, pues valoro a los que han sido capaces de compilar, estructurar y optimizar una práctica anterior y no es tan importante ponerle un nombre.
    Por cierto, de aquí surge un área que necesito comprender mejor ¿Qué es lo que hace que el coaching no directivo (o el coaching a secas) SÍ merezca un nombre independiente de “psicología aplicada de una específica manera”? ¿Las preguntas, el modelo GROW, qué más…? ¿Es el coaching el primero que usó esto? AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 3

    A modo de resumen, yo no necesito un nombre, necesito un modelo que funcione para conseguir algo y que tenga unas características determinadas que lo distingan de alguna manera de otras cosas. La PNL lo tiene y tiene puntos de intersección con otras areas del conocimiento a las que ya se les ha puesto nombre. Eso, a mi parecer, no disuelve a la PNL.

    d) Se cita arriba la metodología del coaching. Cual es la metodología del coaching? AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 4
    ¿Y cual es su técnica específica? ¿Cómo se ve esa metodología reflejada en la “cancha”? Por ejemplo, ¿cuándo, de forma indudable, una pregunta es o no es directiva? AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 5
    No creo que haya una respuesta exacta e indiscutible, y creo que la no directividad no existe, desde el momento que 2 coaches no directivos podrían hacer 2 cosas distintas ante una misma situación del cliente, y tendrían consecuencias distintas, pero sí creo que el esfuerzo de intentar encontrarla merece la pena, pues resolverá la mayor parte de los casos.
    Dicho de otra forma, opino que existen grados de no directividad, como ya se ha dicho. Además, cualquier inento de compartimentar la realidad es una tendencia humana pero no es la realidad. La mejor analogía que se me ocurre es el espectro electromagnético (es contínuo, pero lo hemos dividido en zonas para entendernos -y nos es muy útil hacerlo-.Yo me pido coach ultravioleta)

    e) Comparto la opinión que la sugerencia del traje es directiva, porque es una sugerencia, una opción o una acción (GROW) que no se le ha ocurrido al cliente.
    Si el coachee y el coach dejan esto claro y aceptan las responsabilidades, me parece bien. El proceso ha sido no directivo hasta ahí.
    También creo que podrían haber otras formas menos complicadas o directivas de conseguirlo, aunque no sea fácil (no me preguntes cual… : | )
    Hasta John Whitmore en su libro de coaching, después de haber exprimido al cliente, le pregunta, ¿me das permiso para sugerirte otra posible acción?
    También entiendo que intentamos llegar más lejos que John Whitmore, pero a lo mejor por donde nosotros vamos, el vuelve, y debemos tenerlo presente, pues el coaching es “para algo”

    f) Al hilo de lo anterior, mi principal preocupación con el coaching no directivo es que lo encuentro limitado para cambiar EMOCIONES que conllevan comportamientos limitantes (no patológicos) como el del ejemplo que llevó a la sugerencia del traje blanco, siendo algunas técnicas de PNL muy efectivas para ellos.
    Me gustaría saber vuestra experiencia en esto con el coaching no directivo y abrir un AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 6 para afinar sus límites.

    Finalmente, sugiero que se creen zonas en la página donde se respondan a esas preguntas (areas de clarificación como yo las llamo) pues supongo que otros coachs tendrán necesidades similares a las mías.

    Un abrazo fuerte desde El Escorial, Madrid.
    PD: La voluntad: AREA DE CLARIFICACIÓN/INVESTIGACIÓN 7!!!

    • Wilson Betancourt
      4 febrero, 2015 at 20:12

      En mi experiencia puedo decir que una de las mejores maneras de lograr cambios a nivel emocional eticamente, es cuando la persona que recibe el proceso de coaching logra hacer consciencia de sus emociones y no condicionando o programando sus emociones como si fuese un robot. Pero tambien me encuentro con personas que dicen que la pnl les ha ayudado en su vida emocional, pero yo me pregunto hasta que punto esas personas son conscientes de que efectivamente les ha sido de ayuda o simplemente estan hipnotizadas y creen que la pnl les ayudo. Yo he aplicado como psicologo clinico la hipnosis clasica y eriksoniana y tambien las personas maniestaban sentir el beneficio, pero en realidad a mi me quedaba la duda pues las personas quedan bastante inconscientes de la ayuda recibida, en cambio con las intervenciones no directivas (Roger) que se asemeja al coaching no directivo (aunque no es exactamente igual), las personas lograban consciencia de sus facultades y capacidades y las notaba mucho mas libres para ejercer esas capacidades a su gusto y voluntad sin necesidad de la programacion mental. Por eso ya no solo como psicologo sino como coach yo prefiero mantener el (o los) principios de la no directividad. Es mi compartir, saludos y mis respetos a todos los que manifiestan sus opiniones deseandoles un feliz dia.

  • Luis Fernández
    7 febrero, 2015 at 16:59

    Gracias Wilson.
    No me termina de quedar claro cómo específicamente conseguís cambiar (o que el cliente supere) las” emociones” que le están limitando. Lo que indicas arriba es que tomaban consciencia de sus facultades y capacidades y se encontraban más libres para usarlas según su voluntad, y para esto no me cabe duda que el coaching no directivo es ideal, pero no creo que sea lo mismo que yo estoy preguntando.
    Un abrazo,
    Luis

    • Wilson Betancourt
      7 febrero, 2015 at 17:13

      Entiendo Luis, yo no estoy dando respuesta a tu pregunta, solo es un comentario ya que tocaste el punto de las emociones, pienso que tu pregunta la deberia responder Leonardo, lo mio tomalo como un comentario. Abrazo y mucho gusto!

  • ELENA BARRI
    25 marzo, 2015 at 10:04

    Hola¡ Me gusta mucho tu artículo, está muy bien explicado y es totalmente cierto, la PNL es justamente solo un MODELO DE COMUNICACION en donde la principal tarea es MODELAR las cualidades
    que nos impactan y gustan de las personas. Y en donde se aprende a obtener las mejores cualidades de cada ser humano. Así nació. Y es verdad que cada una de las disciplinas mantiene un foco distinto sobretodo en su origen. Uno va de lo general a lo particular y el otro de lo particular a lo general. Y esto me me recuerda al MODELO MILTON y al METAMODELO, que justamente hacen lo mismo.
    Buscar lo mejor de las personas es el objetivo importante de ambas y eso es lo importante.
    Si llegamos todos a tiempo y juntos puede ser un gran resultado.
    Las teorías y los MODELOS se van integrando, así como Newton y sus seguidores, no son excluyentes sino parte de un sistema que está siempre en evolución. pues esta vivo,no es estático, se nutre.
    Es bueno hacer las distinciones, y siempre es bueno que cada uno tenga su identidad, aunque ambas sean herramientas para lograr mejores resultados.
    Seguirán transformándose y enriqueciéndose una a la otra y viceversa. Y se usarán dependiendo del tamaño del sapo, quiero decir de los maravillosos seres humanos.
    Personalmente me gusta mucho la PNL …y el COACHING… también .

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