Análisis de la entrevista a Humberto Maturana en la que declara que no tiene nada que ver con el coaching ontológico
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A propósito de Maturana y Echeverría

por Piza Luis el 26 enero, 2016
Artículos de opinión
Descripción general
Tema

Análisis del intercambio crítico entre Humberto Maturana y Rafael Echeverría

Objetivo

Conocer brevemente lo sucedido recientemente entre el intercambio de Humberto Maturana y Rafael Echeverría, la práctica del "coaching ontológico" y la distinción del "coaching no directivo" respecto del antedicho.

Tiempo de lectura

4 minutos

Fuente

Originalmente publicado en: www.luispiza.com como "El rechazo de Maturana al 'ontológico'"

Citar artículo

PIZA, L., "A propósito de Maturana y Echeverría" [en línea]. International Non Directive Coaching Society, 2016. [fecha de consulta DÍA de MES de AÑO]. Disponible en http://www.internationalcoachingsociety.com/a-proposito-de-maturana-y-echeverria

Recientemente, apareció un artículo del sitio chileno de negocios, Capital Online de la revista Capital, titulado Huberto Maturana: “no tengo nada que ver con el coaching” que ya se ha abordado en este sitio.

En dicho artículo, el afamado biólogo (no por primera vez) rechaza el título de abuelo del coaching que se le confirió informalmente debido a que los principales teóricos y originadores del coaching sudamericano (también llamado, ontológico), Fernando Flores, Rafael Echeverría y Julio Olalla retoman algunas de sus ideas, principalmente las del observador y del lenguaje como coordinaciones consensuales de la emoción y el hacer en el convivir, en la construcción de esta forma de ayuda.

Lo que Maturana deja ver en el artículo es una colaboración con Fernando Flores a nivel maestro-alumno (Flores siendo el segundo) durante los años del político en el campamento de prisioneros de Tres Álamos durante la dictadura chilena en los que, a petición de la esposa de Flores, fue a visitarlo viarias veces al mes para hablar de biología del conocimiento y lenguaje.

Al tiempo del exilio de Flores, éste contacta con Werner Erhard (nacido John Paul Rosenberg y cuya trayectoria merece una revisión en otro texto) y participa con él en cursos y talleres de transformación y desarrollo humano, aplicando los conocimientos aprendidos con Maturana. Flores tendría posteriormente dos destacados seguidores y adeptos, Rafael Echeverría y Julio Olalla, quienes romperían con él para acercarse a su vez a Maturana en los 80’s y generar colaboraciones pagadas para sus fines empresariales de desarrollo del coachingontológico..

En el artículo Maturana menciona que Echeverría durante meses se entrevistó con él para grabar sus memorias y que de repente cortó la comunicación, al confrontarlo en un encuentro casual en al calle, el entonces ya creador del libro Ontología del lenguaje, negaría tales encuentros alegando amnesia, según relata el biólogo.

Es precisamente este libro, producto de los estudios de Maturana así como de filósofos como Nietzsche y Heidegger y muy posiblemente en conjunto con los talleres de Erhard en los que participó Flores generando las “conversaciones para la acción”, que llevarían a la práctica sudamericana del coaching ontológico.

Maturana es determinante con esta forma de ayuda de Flores, Echeverría y Olalla: “El riesgo de los actos del habla es que los puedes transformar en instrumentos de manipulación, más que en responsabilidad de tu quehacer. El “coaching ontológico” ha terminado en un modelo donde la persona desaparece. Se erige como un manual con los pasos a seguir.”

​Por su parte Echeverría ha hablado y, sin contar su versión del todo y más bien buscando tráfico para su sitio empresarial, se dice desconcertado e incluso menciona puntualmente ideas de Maturana con las que se opone, como se lee en Rafael Echeverría responde a Maturana: “Todo de lo que me acusa es falso”, entre ellas, apuntala: “Su incursión en el dominio de los fenómenos sociales me ha parecido siempre deficiente y todo lo que guarda relación con “la biología del amor” me parece insostenible y carente de todo sustento serio”.

Hasta aquí los hechos, y ahora mi opinión:

De inicio, me parece lamentable una pelea mediática entre dos conocidos investigadores y divulgadores de conocimiento y filosofías que aportan al conocimiento del ser humano y de su interacción social así como con la/su realidad. Más, incluso, si fueron en algún momento cercanos colaboradores con manifestaciones escritas de admiración.

Esto, para ambos casos, nos recuerda que a pesar de su investidura de rock stars, son sólo seres humanos, no gurús y mucho menos mesías de ninguna clase.

Como humanos se equivocan, son presas de pasiones, de inseguridades, egocentrismo y como dicta uno de los teoremas la ley de la responsabilidad natural de Leonardo Ravier, “viven en un mundo de ignorancia permanente y de incertidumbre e insatisfacción”, en otras palabras, no lo saben todo y no tienen todo lo que quieren, por ello, actúan, un axioma para dinamitar la idea que los une: “todo es relativo, todo depende del observador”. Tal vez, como en las amadas bandas del ayer, veamos en el futuro un reencuentro y adquiramos nuevamente sus greatest hits reinterpretados con alguna pieza nueva que nos hable más de su momento que de algo permanente.

Mientras, en lo que la opinión pública y sobre todo, los interesados en el desarrollo del mundo del coaching, deberíamos enfocarnos es en la discusión siempre diversa, incluyente y con sustento sobre el futuro de nuestra profesión. Cuáles deben de ser las bases morales, éticas, pero también históricas y sobre todo, teóricas que lo rijan, para que este hallazgo que tiene la capacidad de evolucionar consciencias no se pierda en el olvido como una moda o tendencia de inicios de cambio de siglo, sobre todo por culpa de quienes deliberadamente generan un comercio (muy lucrativo, por cierto) de inmediato, a costa de los problemas que menciona Maturana y que están documentados en diversos medios.

La teoría del coaching europeo humanista de esencia no directiva ofrece una propuesta teórica integral, siempre abierta a la crítica en busca de su perfeccionamiento como todo ejercicio científico, para la permanencia del coaching como un paradigma de desarrollo humano, consecución de objetivos, desde el individuo como experto de su situación, usando las premisas de la responsabilidad, la autocreencia, la motivación y la praxeología, a través de la no directividad, es decir, la no transmisión de información ni experiencia.

Es ésta, desde el punto de vista de los que nos adherimos a esta teoría, la esencia del coaching y el componente básico para mantener este ejercicio en el marco de la ética y moralidad.

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Piza Luis

MÉXICO // Comunicólogo y coach ejecutivo, apasionado de los procesos lingüísticos y de mejora de las personas y las organizaciones.

Mexicano, colimense por nacimiento y cholulteca por adopción, cuenta con tres carreras sobre comunicación en la Universidad de las Américas Puebla, donde también obtuvo su certificación como coach ejecutivo contando con las enseñanzas del Dr. Leonardo Ravier, Pepe del Río y Oswaldo Toscano. Luis Piza fue el primer coach certificado en México por parte de Business Coaching School.

Estudioso del coaching e interesado en seguir construyendo su marco teórico, histórico y ético, ha sido tutor virtual y entrenador presencial de diversos grupos de la certificación internacional en coaching ejecutivo de BCS en México y Ecuador; es conferenciante en diversos temas de habilidades blandas; es coach ejecutivo de empresas y corporativos trasnacionales de la industria automotriz, financiera, departamental de lujo, funeraria, así como de Pymes, emprendedores y artistas independientes; también es coautor del libro “Coaching Humanista” (Unión Editorial, 2017) con su capítulo “Herramientas no directivas para el cambio de mirada”.

En su canal de YouTube y página de Facebook, comparte constantemente entrevistas, webinars y clases para la difusión y mejoramiento de la profesión del coaching.

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